Colegio North Hills
Colegio North Hills
Colegio North Hills
Comedor
Pagina de Padres
News & Events
Antología Poética

Estación Meteorológica - Información online

Estacin Meteorolgica - Informacin online

Contctenos

Antología Poética

Introducción

Las poesías y poemas que Ud. encontrará en esta sección han sido recopiladas para enseñar a los alumnos. Esta antología tiene como única finalidad que ellos puedan encontrarlas agrupadas para su solaz o para repasar su texto. No obstante como la vida de la poesía es volar de labio a labio llevando, a través de los siglos, el alma de los poetas, las hemos puesto a su disposición para que Ud. también comulgue con su espíritu.

Poema N° 4, de Gustavo Adolfo Bécquer

  • No digáis que agotado su tesoro,
  • De asuntos falta, enmudeció la lira:
  • Podrá no haber poetas;
  • pero siempre ¡Habrá poesía!

  • Mientras las ondas de la luz al beso
  • Palpiten encendidas;
  • Mientras el sol las desgarradas nubes
  • De fuego y oro, vista;
  • Mientras el aire en su regazo lleve
  • Perfumes y armonías;
  • Mientras haya en el mundo primavera:
  • ¡Habrá poesía!
  • Mientras la ciencia a descubrir no alcance
  • Las fuentes de la vida,
  • Y en el mar o en el cielo haya un abismo
  • Que al cálculo resista;
  • mientras la humanidad siempre avanzando,
  • No sepa a do camina;
  • Mientras haya un misterio para el hombre.
  • ¡Habrá poesía!
  • Mientras sintamos que se alegra el alma
  • Sin que los labios rían;
  • Mientras se llore sin que el llanto acuda
  • A nublar la pupila;
  • Mientras el corazón y la cabeza
  • Batallando prosigan;
  • Mientras haya esperanzas y recuerdos,
  • ¡Habrá poesía!
  • Mientras haya unos ojos que reflejen
  • Los ojos que los miran;
  • Mientras responda el labio suspirando
  • Al labio que suspira;
  • Mientras sentirse puedan en un beso
  • Dos almas confundidas;
  • Mientras exista una mujer hermosa,
  • ¡Habrá poesía!

ABROJOS DE POESÍAS que prenden con el viento

  • ¡Mira, no me digas más,
  • que otra palabra como esa
  • tal vez me pueda matar!
  • La estéril Gran Señora desespera,
  • Y odia su gentil talle
  • Cuando pasa la pobre cocinera,
  • Con seis hijos y medio por la calle
  • ¡Día de dolor,
  • aquel en que vuela para siempre,
  • el primer amor!
  • ¡Hay cuestiones muy graves!
  • ¿Perdonan la ilusión flores y aves?

Rubén Darío

  • Yo que en la patria he vivido
  • Donde este genio ha cantado,
  • Y el pampero he respirado
  • Que el payador ha nutrido,
  • Beso este suelo querido
  • Que a mis caricias se entrega;
  • Mientras de orgullo me anega
  • La convicción de que es mía,
  • ¡La patria de Echeverría,
  • la tierra de Santos Vega!

RAFAEL OBLIGADO (fragmento)

  • A mi puerta has de llamar,
  • No te he de salir a abrir
  • Y me has de sentir llorar.-
  • Yo me enamoré del aire,
  • Del aire de una mujer,
  • Como la mujer es aire
  • En el aire me quedé.
  • Yo no le temo a remar,
  • Que yo remar, remaría:
  • Yo solo le temo al viento
  • Que sale de tu bahía.
  • Llorar, llorar ojos míos,
  • Llorar si tenéis por qué,
  • Que no es vergüenza en un hombre.
  • Llorar por una mujer
  • Se acabará mi querer,
  • Se acabará mi llorar,
  • Se acabará mi tormento
  • Y todo se acabará.

CANTEJONDO ESPAÑOL

  • La luna va por el agua.
  • ¡Cómo está el Cielo tranquilo!
  • Va segando lentamente
  • El temblor del viejo río,
  • Mientras que una rama joven
  • La toma por espejito.
  • ¡Ay que trabajo me cuesta
  • quererte como te quiero!
  • Por tu amor me duele al aire,
  • el corazón
  • y el sombrero
  • ¿Quién me compraría a mí
  • este cintillo que tengo
  • y esta tristeza de hilo
  • blanco, para hacer pañuelos?
  • ¡Ay que trabajo me cuesta
  • Quererte como te quiero!

FEDERICO GARCIA LORCA

EL HIJO (Fragmento)

  • De tal manera hijo, en tus facciones tiernas,
  • Reproduces mis ojos, mi frente, mis mejillas,
  • Que cuando a caballito juegas sobre mis piernas
  • Veo toda mi infancia saltando en mis rodillas.

CAMPO ARGENTINO (Fragmento)

  • Ocre y abierto en huellas, el camino
  • Separa opacamente los sembrados...
  • Lejos... la margarita de un molino.

Fernandez Moreno

CANCIONERO-DIARIO POÉTICO (Fragmento)

Verso 1730

  • Cuanto más huyes de ti
  • Más vas a dar en ti mismo;
  • Añagazas de egoísmo,
  • Porque la vida es así

Verso 230

  • ¡Ebro, Miño, Duero, Tajo,
  • Guadiana y Guadalquivir,
  • Ríos de España, qué trabajo
  • Irse a la mar a morir!

Miguel de Unamuno

HIJOS Y PADRES (Fragmento)

  • Como fecunda tierra agradecida,
  • Como planta que al sol sus flores alza,
  • Como pecho confiado tras la cota,
  • Como hasta Dios se magnifica el alma,
  • Así, los hijos,
  • Cuando los aman,
  • Dan plantas de virtud como esa tierra,
  • Frutos de bendición como esas plantas,
  • Arranques de valor como esos pechos,
  • Rayos de inmensa luz como esas almas.

Almafuerte

"La persuasión del mal ligera corre"

Sófocles

  • Tus consejos, desvelos y trabajos
  • Y por la Grecia tus ilustres hechos,
  • A las columnas heracleas llegan.
  • Nosotros, a este suelo restituidos
  • ¡Oh Arato!, a los Dioses salvadores
  • tu bienhechora imagen consagramos
  • de tu virtud en grato testimonio,
  • porque a tu patria los divinos bienes
  • de la igualdad y la concordia diste.

Elegía en la tumba de Arato, general de los Aqueos

 

Poetas Argentinos

ALMAFUERTE (Pedro Bonifacio Palacios)

Nació en 1854 en San Justo, Provincia de Buenos Aires y murió en La Plata en 1917. Quedó huérfano de madre a los cinco años y el padre abandonó el hogar dejándolo solo a él y sus hermanos. Fue criado por una tía y educado en Buenos Aires, donde trabajó como maestro. Fue dibujante y enseñó dibujo en las escuelas. También fue declamador y enseñó declamación. Pero sobre todo fue el poeta del pueblo y algunas de sus poesías todavía derraman sobre nuestra gente la fuerza de su espíritu. Hemos seleccionado dos de los siete sonetos medicinales.

¡AVANTI!

  • Si te postran diez veces, te levantas
  • otras diez, otras cien, otras quinientas:
  • no han de ser tus caídas tan violentas
  • ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
  • Con el hambre genial con que las plantas
  • asimilan el humus avarientas,
  • deglutiendo el rencor de las afrentas
  • se formaron los santos y las santas.
  • Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
  • nada más necesita la criatura,
  • y en cualquier infeliz se me figura
  • que se mellan los garfios de la suerte...
  • ¡Todos los incurables tienen cura
  • cinco segundos antes de su muerte!

¡PIU AVANTI!

  • No te des por vencido, ni aun vencido,
  • no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
  • trémulo de pavor, piénsate bravo,
  • y arremete feroz, ya mal herido.
  • Ten el tesón del clavo enmohecido
  • que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
  • no la cobarde estupidez del pavo
  • que amaina su plumaje al primer ruido.
  • Procede como Dios que nunca llora;
  • o como Lucifer, que nunca reza;
  • o como el robledal, cuya grandeza
  • necesita del agua y no la implora...
  • Que muerda y vocifere vengadora,
  • ya rodando en el polvo, tu cabeza!

¡MOLTO PIU AVANTI!

  • Los que vierten sus lágrimas amantes
  • sobre las penas que no son sus penas;
  • los que olvidan el son de sus cadenas
  • para limar las de los otros antes;
  • Los que van por el mundo delirantes
  • repartiendo su amor a manos llenas,
  • caen, bajo el peso de sus obras buenas,
  • sucios, enfermos, trágicos,... ¡sobrantes!
  • ¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos!
  • ¡nunca sigas impulsos compasivos!
  • ¡ten los garfios del Odio siempre activos
  • los ojos del juez siempre despiertos!
  • ¡Y al echarte en la caja de los muertos,
  • menosprecia los llantos de los vivos!

¡MOLTO PIU AVANTI ANCORA!

  • El mundo miserable es un estrado
  • donde todo es estólido y fingido,
  • donde cada anfitrión guarda escondido
  • su verdadero ser, tras el tocado:
  • No digas tu verdad ni al mas amado,
  • no demuestres temor ni al mas temido,
  • no creas que jamás te hayan querido
  • por mas besos de amor que te hayan dado.
  • Mira como la nieve se deslíe
  • sin que apostrofe al sol su labio yerto,
  • cómo ansia las nubes el desierto
  • sin que a ninguno su ansiedad confíe...
  • ¡Trema como el infierno, pero ríe!
  • ¡Vive la vida plena, pero muerto!

¡MOLTISSIMO PIU AVANTI ANCORA!

  • Si en vez de las estúpidas panteras
  • y los férreos estúpidos leones,
  • encerrasen dos flacos mocetones
  • en esa frágil cárcel de las fieras,
  • No habrían de yacer noches enteras
  • en el blando pajar de sus colchones,
  • sin esperanzas ya, sin reacciones
  • lo mismo que dos plácidos horteras;
  • Cual Napoleones pensativos, graves,
  • no como el tigre sanguinario y maula,
  • escrutarían palmo a palmo su aula,
  • buscando las rendijas, no las llaves...
  • ¡Seas el que tú seas, ya lo sabes:
  • a escrutar las rendijas de tu jaula!

VICENTE LOPEZ Y PLANES

Nació en Buenos Aires en 1785. Se educó en el Colegio San Carlos, hoy Nacional Buenos Aires. Ejerció distintos puestos públicos y escribió la marcha patriótica que le fue encargada por la Asamblea Nacional del año XIII y fue aprobada como "El Himno Nacional Argentino", el 11 de mayo de 1813. Murió en Buenos Aires en 1856.

MARCHA PATRIÓTICA

  • Oíd mortales, el grito sagrado:
  • ¡Libertad, libertad, libertad!
  • Oíd el ruido de rotas cadenas.
  • Ved en trono a la noble igualdad.
  • Se levanta a la faz de la tierra
  • Una nueva y gloriosa Nación,
  • Coronada su sien de laureles
  • Y a sus plantas rendido un león.

Coro

  • Sean eternos los laureles
  • Que supimos conseguir;
  • Coronados de gloria vivamos
  • O juremos con gloria morir.
  • De los nuevos campeones los rostros
  • Marte mismo parece animar;
  • La grandeza se anida en sus pechos,
  • A su marcha todo hacen temblar.
  • Se conmueven del Inca las tumbas
  • Y en sus huesos revive el ardor,
  • Lo que ve renovado en sus hijos,
  • De la patria el antiguo esplendor
  • Sean eternos los laureles...
  • Pero sierras y muros se sienten
  • Retumbar con horrible fragor;
  • Todo el país se conturba por gritos
  • De venganza, de guerra y furor.
  • De los fieros tiranos la envidia
  • Escupió su pestífera hiel;
  • Su estandarte sangriento levanta
  • Provocando a la lid más cruel.
  • Sean eternos los laureles..
  • ¿No los veis sobre México y Quito
  • Arrojarse con saña tenaz?
  • ¿Y cuál lloran bañados en sangre
  • Potosí, Cochabamba y la Paz?
  • ¿No los veis sobre el triste Caracas
  • Luto y llantos y muerte esparcir?
  • ¿No los veis devorando cual fieras
  • Todo pueblo que logran rendir?
  • Sean eternos los laureles...
  • A vosotros se atreve, Argentinos,
  • El orgullo del vil invasor;
  • Vuestros campos ya pisa contando
  • Tantas glorias hollar vencedor.
  • Mas los bravos que unidos juraron
  • Su feliz libertad sostener,
  • A esos tigres sedientos de sangre
  • Fuertes pechos sabrán oponer.
  • Sean eternos los laureles...
  • El valiente Argentino a las armas
  • Corre ardiendo con brío y valor;
  • El clarín de la guerra cual trueno
  • En los campos del Sud resonó;
  • Buenos Aires se pone a la frente
  • De los pueblos de la ínclita Unión,
  • Y con brazo robusto desgarran
  • Al ibérico altivo León.
  • Sean eternos los laureles...
  • San José, San Lorenzo, Suipacha,
  • Ambas Piedras, Salta y Tucumán,
  • La Colonia y las mismas murallas
  • Del tirano en la Banda Oriental,
  • Son letreros eternos que dicen:
  • Aquí el bravo Argentino triunfó.
  • Aquí el férreo opresor de la Patria
  • Su cerviz orgullosa dobló.
  • Sean eternos los laureles...
  • La Victoria al guerrero Argentino
  • Con sus alas brillantes cubrió,
  • Y azorado a su vista el tirano
  • Con infamia a la fuga se dio;
  • Sus banderas, sus armas se rinden
  • Por trofeos a la Libertad
  • Y sobre alas de gloria alza el pueblo
  • Trono digno a su gran majestad.
  • Sean eternos los laureles...
  • Desde un polo hasta el otro resuena
  • De la Fama el sonoro Clarín.
  • Y de América el nombre enseñando,
  • Les repite mortales, oíd:
  • ¡Ya su trono dignísimo alzaron
  • Las Provincias Unidas del Sud!
  • Y los libres del Mundo responden:
  • ¡Al gran Pueblo Argentino, Salud!
  • Sean eternos los laureles...

Nota: La letra del Himno fue acortada por Ley de la Nación al texto que se canta oficialmente porque el Pueblo Argentino no guarda ninguna injuria, aunque sea circunstancial de la época, a nuestra Madre Patria: España.

BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO

Nació en Buenos Aires en 1886. Realizó sus estudios primarios en España. En Buenos Aires estudió medicina, recibiéndose en 1911.Luego se dedicó a la enseñanza y a escribir poesías. Murió en 1950 Escribió Ciudad, Intermedio provinciano. Campo Argentino, Poesía, etc. Hemos seleccionado su poesía Setenta balcones y ninguna flor, que muestra la ternura del poeta por la Naturaleza y La vaca muerta que demuestra su sensibilidad por la pequeña tragedia humana.

SETENTA BALCONES Y NINGUNA FLOR

  • Setenta balcones hay en esta casa,
  • setenta balcones y ninguna flor...
  • ¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
  • ¿Odian el perfume, odian el color?
  • La piedra desnuda de tristeza agobia,
  • ¡Dan una tristeza los negros balcones!
  • ¿No hay en esta casa una niña novia?
  • ¿No hay algún poeta bobo de ilusiones?
  • ¿Ninguno desea ver tras los cristales
  • Una diminuta copia de jardín?
  • ¿En la piedra blanca trepar los rosales?
  • ¿En los hierros negros abrirse un jazmín?
  • Si no aman las plantas, no amarán el ave,
  • No sabrán de música, de rimas, de amor.
  • Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave...
  • ¡Setenta balcones y ninguna flor!

LA VACA MUERTA

  • Lentamente venía la vaca rosilla,
  • por el campo verde, todo lleno de agua,
  • lentamente venía, la pobre,
  • la única de la pobre chacra,
  • los ojos muy tristes,
  • la cabeza baja,
  • y colgando del morro brillante,
  • Un hilo de baba.
  • -¡Hazla correr, hombre!.
  • la mujer gritaba
  • al viejo marido:
  • ¡Si viene empastada!
  • Y el viejo, apurado,
  • los brazos subía y bajaba,
  • y la vaca corrió como pudo,
  • los ojos más tristes, la cabeza baja...
  • Junto a un alambrado,
  • salpicando el agua,
  • cayó muerta la vaca rosilla...
  • El viejo y la vieja lloraban...
  • Y vino un vecino
  • con una cuchilla afilada
  • y en el vientre redondo y sonoro
  • dio una puñalada.
  • Un poco de espuma,
  • de un verde clarito de alfalfa,
  • surgió por la herida, y el docto vecino,
  • después de profunda mirada,
  • Acabó sentencioso: ¡La carne está buena
  • Hay que aprovecharla!
  • Los cielos estaban color de ceniza,
  • el viejo y la vieja lloraban...

RICARDO ROJAS

Nació en 1882 en Santiago del Estero. Perteneció a la ilustre generación del ochenta. Escritor y profesor universitario fue el Fundador de la moderna historia de la literatura argentina. Escribió La Victoria del Hombre y otros cantos. Su obra completa consta de nueve tomos. Murió en 1957.

ROMANCE DE AUSENCIA

De Cantos de Perséfona (1920)

  • Arbolitos de mi tierra,
  • Crespos de vainas doradas,
  • A cuya plácida sombra
  • Pasó cantando mi infancia.
  • He visto árboles gloriosos
  • En otras tierras lejanas;
  • Pero ninguno tan bello
  • Como ésos de mi montaña.
  • Cantando fui, peregrino,
  • Por exóticas comarcas,
  • Y ni en los pinos de Roma,
  • Ni en las encinas de Francia,
  • Hallé ese dulce misterio
  • Que sazona la nostalgia.
  • Algarrobal de mi tierra,
  • Crespo de vainas doradas,
  • A cuya plácida sombra,
  • Pasó cantando mi infancia...
  • Mística unción del recuerdo
  • Que me estremeces el alma,
  • Trayéndome desde lejos,
  • Como en sutil brisa alada,
  • Un arrullar de palomas
  • Cuando el crepúsculo avanza;
  • Un aromar de poleos
  • Cuando el viento se levanta;
  • Y en el silencio nocturno
  • Un triste son de vidalas.
  • Algarrobal de mi tierra,
  • Crespo de vainas doradas,
  • A cuya plácida sombra
  • Pasó cantando mi infancia...
  • ¡Ay, cuándo volveré a verte,
  • rústico hogar de mi patria!
  • Ser quiero yo tu hijo pródigo
  • Que torna a la vieja estancia,
  • Por merendar las colmenas
  • En tu quebracho enjambradas.
  • ¡Ya en los manjares del mundo
  • Probé las heces amargas!
  • ¡Ya en la orgullosa melena
  • Me van pintando las canas!
  • Arbolitos de mi tierra,
  • Crespos de vainas doradas,
  • A cuya plácida sombra
  • Pasó mi infancia cantando...

OLEGARIO V. ANDRADE

Poeta argentino nacido en 1841. Escribió dos grandes poemas Atlántida y Prometeo y muchas composiciones de no menores éxito como el Nido de Cóndores, seleccionado para esta antología, a San Martín, etc. Murió en 1882.

-I-

  • ¡En la negra tiniebla se destaca,
  • como un brazo extendido hacia el vacío
  • para imponer silencio a sus rumores,
  • Un peñasco sombrío!

  • Blanca venda de nieve lo circunda,
  • De nieve que gotea
  • Como la negra sangre de una herida
  • Abierta en la pelea.
  • ¡Todo es silencio en torno! Hasta las nubes
  • Van pasando calladas,
  • Como tropas de espectros que dispersan
  • Las ráfagas heladas.

  • ¡Todo es silencio en torno! ¡Pero hay algo
  • En el peñasco mismo,
  • Que se mueve y palpita cual si fuere
  • El corazón enfermo del abismo!
  • Es un nido de cóndores, colgado
  • De su cuello gigante,
  • Que el viento de las cumbres balancea
  • Como un pendón flotante.
  • Es un nido de cóndores andino,
  • En cuyo negro seno
  • Parece que fermentan las borrascas
  • Y que dormita el trueno.

  • Aquella negra masa se estremece
  • Con inquietud extraña:
  • ¡Es que sueña con algo que lo agita
  • El viejo morador de la montaña!
  • No sueña con el valle, ni la sierra,
  • De encantadoras galas;
  • Ni menos con la espuma del torrente
  • Que humedeció sus alas.
  • ¡No sueña con el pico inaccesible
  • Que en la noche se inflama
  • Despeñando por riscos y quebradas
  • Sus témpanos de llama!
  • ¡No sueña con la nube voladora
  • Que pasó en la mañana
  • Arrastrando en los campos del espacio
  • Su túnica de grana!
  • ¡Muchas nubes pasaron a su vista,
  • Holló muchos volcanes,
  • Su plumaje mojaron y rizaron
  • Torrentes y huracanes!
  • Es algo más querido lo que causa
  • Su agitación extraña:
  • ¡Un recuerdo que bulle en la cabeza
  • Del viejo morador de la montaña!
  • En la tarde anterior, cuando volvía
  • Vencedor inclemente,
  • Trayendo los despojos palpitantes
  • En la garra potente,
  • Bajaban dos viajeros presurosos
  • La rápida ladera;
  • Un niño, y un anciano de alta talla
  • Y blanca cabellera.
  • Hablaban en voz alta, y el anciano
  • Con acento vibrante,
  • "Vendrá, exclamaba,"el héroe predilecto,
  • De esta cumbre gigante".
  • El cóndor, al oírlo, batió el vuelo;
  • Lanzó ronco graznido,
  • Y fue a posar el ala fatigada
  • Sobre el desierto nido.
  • ¡Inquieto, tembloroso, como herido
  • De fúnebre congoja,
  • Pasó la noche y sorprendióle el alba
  • Con su pupila roja!

-II-

  • Enjambre de recuerdos punzadores
  • Pasaban en tropel por su memoria,
  • ¡Recuerdos de otro tiempo de esplendores
  • de otro tiempo de gloria,
  • en que era breve espacio a su ardimiento
  • La anchurosa región del vago viento!
  • Blanco el cuello y el ala reluciente,
  • Iba en pos de la niebla fugitiva,
  • Dando caza a las nubes en Oriente;
  • O con mirada altiva
  • En las garras pujante se apoyaba
  • ¡Cuál se apoya un Titán sobre su clava!
  • Una mañana, ¡inolvidable día!,
  • Ya iba a soltar el vuelo soberano
  • Para surcar la inmensidad sombría
  • Y descender al llano,
  • A celebrar con ansia convulsiva
  • Su sangriento festín de carne viva,
  • Cuando sintió un rumor nunca escuchado
  • En las hondas gargantas de Occidente:
  • ¡El rumor del torrente desatado,
  • la cólera rugiente,
  • del volcán que en horrible paroxismo
  • Se revuelca en el fondo del abismo!
  • Choque de armas y cánticos de guerra
  • Resonaron después. Relincho agudo
  • Lanzó el corcel de la argentina tierra
  • Desde el peñasco mudo;
  • ¡Y vibraron los bélicos clarines,
  • Del Ande gigantesco en los confines!
  • Crecida muchedumbre se agolpaba
  • Cual las ondas del mar en sus linderos;
  • Infantes y jinetes avanzaban
  • Desnudos los aceros,
  • ¡Y atónita al sentirlos la montaña,
  • Bajó la frente, y desgarró su entraña!
  • ¿Dónde van? ¿dónde van? ¡Dios los empuja!
  • ¡Amor de Patria y libertad los guía!
  • Donde más fuerte la tormenta ruja
  • Donde la onda bravía
  • Más ruda azote el piélago profundo
  • ¡Van a morir o a libertar un mundo!

-III-

  • Pensativo a su frente, cual si fuera
  • En muda discusión con el destino,
  • Iba el héroe inmortal que en la ribera
  • Del gran río argentino
  • Al león hispano asió de la melena
  • ¡Y lo arrastró por la sangrienta arena!
  • El cóndor lo miró, voló del Ande
  • A la cresta más alta, repitiendo
  • Con estridente grito "¡Este es el grande!"
  • Y San Martín oyendo,
  • Cual si fuera el presagio de la historia,
  • Dijo a su vez "¡Mirad! ¡Esa es mi gloria!"

-IV-

  • Siempre batiendo el ala silbadora,
  • Cabalgando en las nubes y en los vientos,
  • Los halló la noche y sorprendió la aurora;
  • ¡Y a sus roncos acentos,
  • tembló de espanto el español sereno
  • En los umbrales del hogar ajeno!
  • Un día... se detuvo; había sentido
  • El estridor de la feroz pelea;
  • Vientos de tempestad llevó a su oído
  • Rugidos de marea;
  • ¡Y descendió a la cumbre de una sierra
  • La corva garra abierta, en son de guerra!
  • ¡Porfiada era la lid! En la humareda,
  • La enseña de los libres ondeaba
  • Acariciada por la brisa leda
  • Que sus pliegues hinchaba:
  • ¡Y al fin, entre relámpagos de gloria,
  • Vino a alzarla en sus brazos la Victoria!
  • Lanzó el cóndor un grito de alegría,
  • Grito inmenso de júbilo salvaje;
  • ¡Y desplegando en al extensión vacía
  • su vistoso plumaje,
  • fue esparciendo por sierra y por llanos
  • Jirones de estandartes castellanos!

-V-

  • ¡Desde entonces, jinete del vacío,
  • cabalgando en nublados y huracanes
  • en la cumbre, en el páramo sombrío,
  • tras hielos y volcanes,
  • fue siguiendo los vívidos fulgores
  • De la bandera azul de sus amores!
  • La vio al borde del mar, que se empinaba
  • Para verla pasar, y que en la lira
  • Del bronce de sus olas entonaba,
  • Como un grito de ira,
  • ¡El himno con que rompen las cadenas
  • De su cárcel de rocas y de arenas!
  • La vio en Maipú, en Junín y hasta en aquella
  • Noche de maldición, noche de duelo,
  • En que desapareció como una estrella
  • Tras las nubes del cielo;
  • ¡Y al compás de sus lúgubres graznidos
  • Fue sembrando el espanto en los dormidos!
  • ¡Siempre tras ella, siempre! Hasta que un día
  • La luz de un nuevo sol alumbró al mundo;
  • el sol de libertad que aparecía
  • tras nublado profundo,
  • ¡Y envuelto en su magnífica vislumbre
  • Tornó soberbio a la nativa cumbre!

-VI-

  • ¡Cuernos recuerdos despertó el viajero,
  • En el calvo señor de la montaña!
  • Por eso se agitaba entre su nido
  • Con inquietud extraña;
  • ¡Y al beso de la luz del sol naciente
  • volvió otra vez a sacudir las alas
  • Y a perderse en las nubes del Oriente!
  • ¿Adónde va? ¿Qué vértigo lo lleva?
  • ¿Qué engañosa ilusión nubla sus ojos?
  • Va a esperar del Atlántico en la orilla
  • Los sagrados despojos
  • De aquel gran vencedor de vencedores,
  • ¡A cuyo solo nombre se postraban,
  • Tiranos y opresores!
  • Va a posarse en la cresta de una roca,
  • Batida por las ondas y los vientos,
  • ¡Allá, donde se queja la ribera
  • con amargo lamento,
  • porque sintió pasar planta extranjera
  • Y no sintió tronar el escarmiento!
  • ¡Y allá estará! Cuando la nave asome
  • portadora del héroe y de la gloria,
  • cuando el mar patagón alce a su paso
  • los himnos de Victoria:
  • Volverá a saludarlo como un día
  • En la cumbre del Ande
  • Para decir el mundo: "¡Este es el grande!"

EL CONSEJO MATERNAL

  • -Ven acá- me dijo dulcemente
  • Mi madre cierto día;
  • (Aún parece que escucho en el ambiente
  • de su voz la celeste melodía)
  • -Ven y dime qué causas tan extrañas
  • te arrancan esa lágrima, hijo mío,
  • que cuelga de tus trémulas pestañas,
  • Como gota cuajada de rocío.
  • Tú tienes una pena y me la ocultas:
  • ¿No sabes que la madre más sencilla
  • sabe leer en el alma de sus hijos
  • Cómo tú en la cartilla?
  • ¿Quieres que te adivine lo que sientes?
  • Ven para acá, pilluelo,
  • Que con un par de besos en la frente
  • Disiparé las nubes de tu cielo.
  • Yo prorrumpí a llorar-Nada- le dije-
  • La causa de mis lágrimas ignoro:
  • Pero de vez en cuando se me oprime
  • El corazón ¡Y lloro!...
  • Ella inclinó la frente pensativa,
  • Se turbó su pupila,
  • Y enjugando sus ojos y los míos,
  • Me dijo más tranquila:
  • -Llama siempre a tu madre cuando sufras,
  • Que vendrá muerta o viva;
  • ¡Si está en el mundo: a compartir tus penas,
  • Y si no, a consolarte desde arriba!....
  • Y lo hago así cuando la suerte ruda
  • Como hoy perturba de mi hogar la calma;
  • Invoco el nombre de mi madre amada,
  • ¡Y entonces siento que se ensancha el alma!

BELISARIO ROLDAN

Nació en Buenos Aires en 1873. Político brillante se consagró como el mejor orador argentino, al punto que se lo llama el Demóstenes americano. En España, su elocuencia, le conquista el nombramiento de miembro de la Academia española. Entre sus principales obras se encuentran "Discursos completos" "El rosal de las ruinas" y sus Poesías Completas.

LA BALADA DEL CABALLITO CRIOLLO

(Extraído del Puñal de los Troveros, del autor)

  • ¡Caballito Criollo del galope corto
  • del aliento largo y el instinto fiel.
  • Caballito criollo que fue como un asta
  • Para la bandera que anduvo sobre él!
  • ¡Caballito criollo que de puro heroico
  • de alejó una tarde de bajo su ombú
  • y en alas de extraños afanes de gloria
  • Se trepó a los Andes y se fue al Perú!
  • ¡Se alzará algún día, caballito criollo
  • sobre una eminencia un overo en pie:
  • y estará tallada su figura en bronce,
  • Caballito criollo que pasó, y se fue!

SIN TÍTULO

(escrita pocos días antes de morir)

  • A ti mi muchacho, mi hijo, mi rubio,
  • Eléctrico impulso que acelera a veces
  • El ritmo inseguro de mis timideces;
  • A ti mi energía, mi ala, mi efluvio,
  • Mi blanco muchacho feliz y pequeño
  • Como son felices el ave y la flor;
  • A ti mi nervioso y tirano señor,
  • Dedico estas hojas de paz y de sueño
  • Para que algún día venidero y manso,
  • De esos en que el tiempo va a los corazones
  • Y los ennoblece llevándoles una
  • Carga milagrosa de recordaciones,
  • Repitas mis versos mientras yo descanso,
  • Bajo la caricia de un rayo de luna,
  • Y los ecos lleguen hasta mi remanso
  • Y el ciprés se llene de palpitaciones.

LA PÁGINA BLANCA

  • Un poeta joven de la dulce Francia
  • Que lleva sin mengua su estirpe gloriosa,
  • Ha elegido en versos de suave fragancia,
  • Como la más bella, la página rosa.
  • Yo elijo la blanca... Amo la blancura
  • Que es una infinita síntesis del día;
  • Adoro ese tono que evoca la albura
  • Llena de bondades de la Eucaristía...
  • No es sólo la gama de las inocencias
  • Los tiernos jazmines, los lirios triunfales
  • Las hostias sagradas y las transparencias
  • De los armoniosos corderos pascuales.
  • No es sólo ese cándido y puro fulgor
  • Que en nobles pedazos engendra Carrara
  • Y que una "Sinfonía en Blanco Mayor"
  • Inspiró a otra lira francesa y preclara.
  • Un canto más níveo que la estepa rusa,
  • Un canto muy blanco, muy blanco y muy frío
  • Y a cuyo contacto se animó la musa
  • Tres veces bendita de Rubén Darío...
  • No es sólo la nieve, los cirios, la luna
  • Y el fondo divino que brilla en la tez...
  • ¡Es blanca, muy blanca, señora, la cuna,
  • Y es blanca, muy blanca, también la vejez!
  • Vestidos de blanco venimos al mundo,
  • De blanco dejamos después sus umbrales,
  • Y en el intermedio lírico y profundo
  • Son blancos, muy blancos, los velos nupciales...
  • Y las almas santas- esas criaturas
  • Que llevar parecen alas en el flanco-
  • las almas sin mancha, solemnes y puras,
  • Sabedlo, señora: son almas en blanco!

DEL AMOR

(Un Soneto sin verbos)

  • Medianoche: una calleja
  • De antigua cepa moruna;
  • Por todo farol, la luna
  • Y Dios por toda "pareja".
  • Una ventana, una reja;
  • Detrás de la reja... alguna
  • Y ante la ventana una
  • Canción trémula de queja...
  • Otro hombre, una maldición
  • En la callejuela sola;
  • Un grito airado: ¡Traición!
  • En la sombra una pistola
  • Y después... un borbollón
  • De la gran sangre española!

VISION CASTELLANA

(Un soneto sin adjetivos)

  • Bordeando la sierra, jinete en su jaca,
  • Va el fraile Brochero leyendo el Breviario;
  • Debajo del brazo sostiene una estaca
  • Sobre cuyos nudos se enrosca el rosario.
  • Luce una sotana de cura vicario
  • Color de ratón... A intervalos saca
  • Algo del bolsillo; y el Devocionario
  • Su lugar entonces cede a la petaca
  • ¿Dónde está el rapé...?Toma un sorbito,
  • Lo guarda otra vez, se arregla el sombrero,
  • Suspira, sonríe, y en el infinito
  • Puesta la mirada, puesto el corazón,
  • Bordeando la sierra ve el cura Brochero
  • Bajo su sotana color de marrón...

EVARISTO CARRIEGO

Nació en Entre Ríos en 1883; pero vivió la mayor parte de su vida en Buenos Aires (Palermo) Escribió poemas, una pieza teatral y relatos cortos. Sus obras máximas Misas Herejes y Poemas póstumos fueron reunidas en 1950 en un volumen por Editorial Renacimiento.

LA SILLA QUE AHORA NADIE OCUPA

  • Con la vista clavada sobre la copa,
  • Se halla abstraído el padre desde hace rato;
  • Pocos momentos hace rechazó el plato,
  • Del cual apenas quiso probar la sopa.
  • De tiempo en tiempo, casi furtivamente,
  • Llega en silencio, una que otra mirada
  • Hasta la vieja silla desocupada,
  • Que alguien de olvidadizo, colocó enfrente
  • Y mientras se ensombrecen todas las caras,
  • Cesa de pronto el ruido de las cucharas,
  • Porque insistentemente, como empujado,
  • Por esa idea fija que no se va,
  • El menor de los chicos ha preguntado
  • ¿Cuándo será el regreso de la mamá?

ENRIQUE BLANCHS

Nació en 1888. Pertenece a la generación del 80. Escribió cuatro libros de poesía entre sus diecinueve y veintitrés años (Los barcos; El libro de los elogios; El cascabel del Halcón y la Urna) Luego se sumió en un inexplicable silencio poético. Tiene abundante prosa; pero, también en forma extraordinaria, mucha de ella sin firma.

ARBOL FELIZ

  • ¿Qué es esto? Ayer no más árbol desnudo
  • Y seco, abandonado, inmóvil, mudo.
  • De nuevo al cielo azul joven te elevas,
  • Pomposamente lleno de hojas nuevas.
  • Y aquellas ramas rotas que tenías,
  • Y aquellas hojas secas que veías
  • Como instantes caer ¿adónde han ido?
  • ¿Tanto antiguo dolor desvanecido?
  • Bajo la maravilla de hojas verdes,
  • No lloras lo que pierdes;
  • Retoñas en la misma cicatriz
  • Y flor se llama lo que fue quebranto...
  • ¡Comprendo como puedes vivir tanto,
  • Árbol feliz!

CONRADO NALE ROXLO

Nació en Argentina en 1898. Fue poeta, humorista y dramaturgo. Como humorista usó el seudónimo de Chamico. Ha publicado tres libros de poesía El Grillo. Claro Desvelo y De otro Cielo. Es un poeta de estilo delicado con una poesía llena de color.-

SE NOS HA MUERTO UN SUEÑO

  • ¡Carpintero! Haz un féretro pequeño
  • de madera olorosa,
  • se nos ha muerto un sueño,
  • Algo que era entre el pájaro y la rosa.
  • Fue su vida exterior tan imprecisa
  • Que sólo se lo vio cuando asomaba
  • Al trémulo perfil de una sonrisa
  • O al tono de la voz que lo nombraba...
  • Mas qué te importa el nombre, carpintero,
  • Era un sueño de amor. Tu mano clave
  • Pronto las tablas olorosas, quiero
  • Enterrar hondo el sueño flor y ave.
  • ¡Al compás del martillo suena un canto!
  • "No vayas al campo santo,
  • porque los sueños de amor
  • No mueren. Se muda en llanto
  • su forma de ave y de flor"

EL GRILLO

  • Música porque sí, música vana,
  • Como la vana música de un grillo;
  • Mi corazón eglógico y sencillo
  • Se ha despertado grillo esta mañana.
  • ¿Es este cielo azul, de porcelana?
  • ¿Es una copa de oro, el espinillo?
  • ¿O es que en mi nueva condición de grillo
  • Veo todo a lo grillo esta mañana?
  • ¡Qué bien suena la flauta de la rana!...
  • Pero no es son de flauta: en un platillo
  • de vibrante cristal de a dos desgrana
  • Gotas de agua sonora. ¡Qué sencillo
  • es a quien tiene corazón de grillo
  • Interpretar la vida esta mañana!

LEOPOLDO LUGONES

Nació en Córdoba, Argentina, en 1874 y murió en 1938. Fue, en nuestro país, el precursor del modernismo. Varios son sus libros de poesías: Los doce gozos; Crepúsculos del Jardín, El libro fiel. Romanceros... etc.

EL NIDO AUSENTE

  • Sólo ha quedado en la rama
  • Un poco de paja mustia,
  • Y en la arboleda la angustia
  • De un pájaro fiel que llama.
  • Cielo arriba y senda abajo,
  • No halla tregua a su dolor,
  • Y se para en cada gajo
  • Preguntando por su amor.
  • Ya remonta con su queja,
  • Ya pía por el camino
  • Donde deja en el espino
  • Su blanda lana la oveja.
  • Pobre pájaro afligido
  • Que solo sabe cantar,
  • Y cantando llora el nido
  • Que ya nunca ha de encontrar

ESTANISLAO DEL CAMPO

Poeta y periodista nació en Buenos Aires en 1834 y murió en 1880. Su obra más famosa es Fausto, un cuento de un gaucho Pollo a su amigo Laguna, de una representación de la célebre ópera de Genoud "Fausto"

LA MAR

  • -¿Sabe Que es linda la mar?
  • -¡La viera de mañanita,
  • cuando a gatas la puntita
  • Del sol comienza a asomar!
  • Usté ve venir esa hora
  • Roncando la marejada,
  • Y ve en la espuma encrespada
  • Los colores de la aurora.
  • A veces, con viento en la anca
  • Y con la vela al solsito,
  • Se ve cruzar un barquito
  • Como una paloma blanca.
  • Otras, usté ve patente
  • Venir boyando un islote,
  • Y es que trai un camalote
  • Cabestriando la corriente.
  • Y con un campo quebrao
  • Bien se puede comparar,
  • Cuando el lomo empieza a hinchar
  • El río medio alterao.
  • Las olas chicas, cansadas
  • A la playa a gatas vienen,
  • Y allí en lamber se entretienen
  • Las arenitas labradas.
  • Es lindo ver en los ratos
  • En que la mar ha bajao
  • Cair volando al desplayao
  • Gaviotas, garzas y patos.
  • Y en las toscas es divino
  • Mirar las olas quebrarse,
  • Como al fin viene a estrellarse
  • Embravecida la mar.
  • Parece que el Dios del cielo
  • Se amostrase retobao
  • Al mirar tanto pecao
  • Como se ve en este suelo.
  • Y es cosa de bendecir
  • Cuando el Señor la serena,
  • Sobre ancha cama de arena
  • Obligándola a dormir.
  • Y es muy lindo ver nadando
  • A flor de agua algún pescao:
  • Van, como palta, cuñao,
  • Las escamas relumbrando.

CESAR TIEMPO

Pseudónimo del poeta Israel Zeitlin, nacido en 1906. Ha publicado libros para expresar el alma judía. Se cuentan entre ellos. Versos para la pausa del sábado y Sabatino Argentino.

PALABRAS A MAMÁ

  • Eres en nuestra casa como un ángel custodio,
  • Nos cuidas todavía como a tiernas criaturas
  • Que viven asombradas el primer episodio
  • De una maravillosa novela de aventuras.
  • Rosa y David esmaltan su claro mediodía
  • Con gritos y canciones, mientras dibujo sueños.
  • Mamá ¿Quién dio a tus ojos tanta sabiduría
  • Para encontrarnos siempre débiles y pequeños?

EDUARDO GONZALEZ LANUZA

Poeta español radicado en la argentina desde niño. Nació en el año 1900 y falleció en 1988. Entre sus obras poéticas pueden mencionarse Prismas, Transitable cristal y La degollación de los inocentes.

LECCIÓN

  • Éste es un grillo
  • Éste es un gallo
  • Éste es un niño montado a caballo
  • Ésta es la rosa.
  • Éste es el clavel
  • Ésta es mi niña bordando un mantel.
  • Éste es la Luna
  • Éste es el Lucero.
  • Éste es mi niño en el mar marinero.
  • Ésta que canta es la pájara pinta,
  • Ésta es mi niña que se ata una cinta
  • Ésta es la espiga.
  • Éste es el manzano.
  • Éstos son mis niños que van de la mano.

RICARDO GUTIERREZ

Nació en 1836 en Arrecifes. Murió en 1896. Fue un abnegado médico de niños. Sus libros de poemas son El libro de las lágrimas y el Libro de los cantos. Merecen destacarse Lázaro y la Fibra Salvaje sus dos poemas más extensos.

LA VICTORIA

  • ¡Ah! No levantes canto de victoria
  • En el día sin sol de la batalla;
  • que has partido la frente de tu hermano
  • Con el maldito golpe de la espada.
  • Cuando se abate el pájaro del cielo,
  • Se estremece la tórtola en la rama;
  • Cuando se postra el tigre en la llanura,
  • Las fieras todas aterradas callan...
  • ¿Y tú levantas himnos de victoria
  • En el día sin sol de la batalla?
  • ¡Ah! Sólo el hombre, sobre el mundo impío
  • En la caída de los hombres canta.
  • Yo no canto la muerte de mi hermano;
  • Márcame con el hierro de la infamia,
  • Porque en el día en que tu sangre viertes,
  • De mi trémula mano cae el arpa.

FRANCISCO LUIS BERNARDEZ.

Nació en Buenos Aires en el año 1900 y falleció en 1977. Poeta contemporáneo, sus temas principales fueron el amor divino y el humano. Entre sus obras se cuentan Cielos de tierra, La ciudad sin Laura. Poemas de carne y hueso. El Ruiseñor y la flor.

SONETO

  • Si para recobrar lo recobrado
  • Debí perder primero lo perdido,
  • Si para conseguir lo conseguido,
  • Tuve que soportar lo soportado,
  • Si para estar enamorado
  • Fue menester haber estado herido,
  • Tengo por bien sufrido lo sufrido,
  • Tengo por bien llorado lo llorado.
  • Porque después de todo he comprobado
  • Que no se goza bien de lo gozado
  • Sino después de haberlo padecido.
  • Porque después de todo he comprendido
  • Que lo que el árbol tiene de florido
  • Vive de lo que tiene sepultado.

EL CANTO

  • Este río de amor que duele tanto
  • Y que tanto consuelo proporciona,
  • Brota de un manantial secreto y santo
  • Y recorre en silencio la persona.
  • Su corriente que alegra y emociona
  • Va por zonas de júbilo y de llanto
  • Hasta llegar a la secreta zona
  • Donde se vuelve océano de canto.
  • En este inmenso mar, siempre desierto,
  • Donde es inútil esperar más puerto
  • Que el de un olvido cada vez mayor,
  • Todo el hombre palpita y se resume
  • Como toda la tierra en el perfume
  • Y en la forma callada de la flor.

LUIS DOMINGUEZ

CADA COMARCA,

(Fragmento)

  • Cada comarca en la tierra,
  • Tiene un rasgo prominente:
  • El Brasil su sol ardiente;
  • Minas de plata el Perú;
  • Montevideo su cerro,
  • Buenos Aires- patria hermosa-
  • Tiene la pampa grandiosa,
  • La pampa tiene el ombú.

C.O.S

COMO TÚ ME HICISTE

  • ¡Señor! Si me diste una mano para hacer la señal de la cruz,
  • y un alma ingenua para contemplar, en el altar, tu luz,
  • ¡Dejadme penetrar el profundo misterio de mi muerte,
  • y saber ¡Señor!, no más saber, que mi destino allende
  • es tenerme presente ¡Señor! como tu me hiciste
  • en este mundo finito de sabor infinito!
  • Y conservar la mirada que a mi alma le diste
  • para comprender que muerto, aún estoy en Vos vivo.

 

Poetas Americanos

JOSE ZORRILLA DE SAN MARTIN

CAYO LA FLOR AL RIO (Fragmento del poema épico Tabaré),

  • ¡Cayó la flor al río!
  • Los temblorosos círculos concéntricos
  • Balancearon los verdes camalotes
  • Y en el silencio del juncal murieron.
  • Las aguas se han cerrado;
  • Las algas despertaron de su sueño,
  • Y a la flor abrazaron, que moría,
  • Falta de luz en el profundo légamo...
  • Las grietas del sepulcro
  • Han engendrado un lirio amarillento:
  • Tiene el perfume de la flor caída,
  • Su misma palidez... ¡La flor ha muerto!
  • Así el himno sonaba
  • De los lejanos ecos;
  • Así cantaba el urutí en las ceibas
  • Y se quejaba en el zarzal el viento

LOS TREINTA Y TRES

  • Mirad: del Uruguay en las espumas,
  • Del Uruguay querido,
  • Brota un rayo de luz desconocido
  • Que, desgarrando el seno de las brumas,
  • Atraviesa la noche del olvido.
  • Semeja el fleco ardiente que colora
  • A la lejana estrella vespertina
  • Que el sueño e las tardes ilumina.
  • Es primero un albor... luego una aurora..
  • Luego un nimbo de luz de la colina...
  • Luego aviva... y se eleva... y se dilata,
  • Y, encendiendo el secreto de la niebla,
  • El fragoroso incendio se desata
  • Que, en el cercano monte,
  • Destrenza su abrazada cabellera,
  • Y salpica de luz el horizonte,
  • Y en el cielo uruguayo reverbera.
  • Despiertan los barqueros... ya es la hora,
  • Y, al chocar los remos sobre el río,
  • Alzan la barcarola de la aurora,
  • De ritmo audaz y cadencioso brío,
  • La eterna barcarola redentora.-
  • Caen de los sauces las dormidas arpas
  • Por impalpable mano arrebatadas;
  • La selva entona de la patria historia
  • Los no aprendidos salmos inmortales;
  • Así al beso de la luz se alza la guerra,
  • Y brotan de la tierra
  • Palpitantes recuerdos a raudales.
  • En luminosa ebullición sonora
  • Los átomos alados
  • Nadan en luz en torno de la aurora,
  • Y despiertan los cantos olvidados
  • Que en el juncal dormían,
  • Los que en el bosque errantes se escondían,
  • Los que en la niebla mudos se arropaban,
  • O sin eco en el aire discurrían,
  • e impulsos sin objetos desmayaban.
  • Todo palpita, se estremece y siente,
  • Todo despierta del sopor sombrío...
  • Es que enciende el ambiente
  • El descenso de un astro incandescente
  • Que ocupa su lugar en el vacío.
  • Y entre la luz, los cantos, los latidos,
  • Rojo, intensa mirada
  • Que por el campo de la patria hermosa
  • Paseó la libertad, pisan la frente
  • Del húmedo arenal TREINTA Y TRES HOMBRES;
  • Treinta y tres hombres que mi mente adora,
  • Encarnación, viviente melodía,
  • Diana triunfal, leyenda redentora
  • Del alma heroica de la patria mía.-

DUERME, HIJO MÍO...

  • Duerme, hijo mío. Mira: entre las ramas
  • Está dormido el viento;
  • El tigre en el flotante camalote,
  • Y en el nido los pájaros pequeños;
  • Hasta en el valle
  • Duermen los ecos.
  • Duerme. Si al despertar no me encontraras,
  • Yo te hablaré a lo lejos;
  • Una aurora sin sol vendrá a dejarte
  • Entre los labios mi invisible beso;
  • Duerme; me llaman,
  • Concilia el sueño.
  • Yo formaré crepúsculos azules
  • Para flotar en ellos:
  • Para infundir en tu alma solitaria
  • La tristeza más dulce de los cielos.
  • Así tu llanto
  • No será acerbo.
  • Yo empamparé de dulces melodías
  • Los sauces y los ceibos,
  • Y enseñaré a los pájaros dormidos
  • A repetir mis cánticos maternos.

RUBÉN DARÍO (Nicaragüense)

SINFONÍA EN GRIS MAYOR

  • El mar como un vasto cristal azogado,
  • Refleja la lámina de un cielo de zinc;
  • Lejanas bandadas de pájaros manchan,
  • El fondo bruñido de pálido gris;
  • El sol como un vidrio redondo y opaco,
  • Con paso de enfermo camina al cenit;
  • El viento marino descansa en la sombra,
  • Teniendo de almohada su negro clarín;
  • Las ondas que mueven su vientre de plomo,
  • Debajo del muelle parecen gemir:
  • Sentado en un cable fumando su pipa
  • Está el marinero pensado en las playas,
  • De un vago, lejano, brumoso país.
  • Es viejo ese lobo. Tostaron su cara
  • Los rayos de fuego del Sol del Brasil,
  • Los recios tifones del mar de la China,
  • Lo han visto bebiendo su frasco de gin;
  • La espuma impregnada de yodo y salitre,
  • Ha tiempo conoce su roja nariz,
  • Sus crespos cabellos, su bíceps de atleta,
  • Su gorra de lona, su blusa de dril.
  • En medio del humo que forma el tabaco,
  • Ve el viejo el lejano, brumoso país,
  • Adonde una tarde caliente y dorada,
  • tendida las velas, partió el bergantín...
  • La siesta del trópico. El lobo se duerme,
  • Ya todo lo envuelve la gama del gris.
  • Parece que un suave y enorme esfumino
  • Del curvo horizonte borrara el confín.
  • La siesta del trópico. La vieja cigarra
  • Ensaya su ronca guitarra senil,
  • Y el grillo preludia su solo monótono
  • En la única cuerda que hay en su violín.

AMADO NERVO (Mexicano)

NUBES

  • ¡Blancos moles de cándidos vapores
  • que vestís los colores
  • que os brinda el sol en su triunfante paso;
  • rosa y oro al brotar en el oriente
  • y púrpura esplendente
  • cuando se hunde le monarca en el ocaso!
  • ¡Cortinajes inmensos del espacio
  • que adornáis el palacio
  • donde el Eterno su morada ostenta;
  • tan leves cuando impele vuestro giro
  • el cándido céfiro,
  • tan negras cuando os hincha la tormenta!
  • ¡Vagabundas ligeras, tan errantes
  • que mecéis ondulantes
  • de Favonio al vaivén vuestros crespones;
  • muy semejantes ¡Ay! , a los humanos
  • formáis fantasmas vanos,
  • para verlos después hechos jirones!
  • ¡Imitáis del océano las espumas,
  • sus olas y sus brumas;
  • y, luego, al soplo del ligero viento,
  • se convierte aquél piélago enojado
  • en palacio encantado
  • o en inmensa montaña sin asiento!
  • ¡Emblema sois del corazón del hombre,
  • cuyos sueños sin nombre
  • del desengaño al soplo se evaporan;
  • imagen ¡ay! de su existir liviano
  • que pasa cual las nubes del verano
  • que del sol a los rayos se coloran...!

MARIS STELLA

(Stella Maris la virgen de los navegantes)

  • La noche está muy negra,
  • La tempestad avanza,
  • ¡Estrella de los mares,
  • ilumina las aguas enlutadas!
  • Piedad para el marino
  • Que, lejos de su patria,
  • Con encrespadas olas
  • En débil barco sin cesar batalla.-
  • Estrella de los mares,
  • Celeste y suave Lámpara,
  • Tus pálidos reflejos
  • Sobre el oscuro piélago derrama.
  • Ya luzcan tus fulgores
  • Mostrándonos las playas
  • Y en las rizadas ondas
  • Formando cintas de vistosa plata.
  • Estrella de los Mares,
  • María Inmaculada,
  • Bendígate ferviente
  • De los pobres marinos la plegaria.
  • Remóntense sus cantos
  • Al trono donde te hallas,
  • Unidos con el eco de las olas
  • Al expirar sobre la extensa playa.

EN PAZ (Un canto a la vida)

  • Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
  • Porque nunca me diste ni esperanza fallida,
  • Ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
  • Porque veo al final de mi largo camino,
  • Que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
  • Que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
  • Fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
  • Cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
  • ...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
  • ¡mas tú no me dijiste que mayo fuera eterno!
  • Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
  • Más no me prometiste tan solo noches buenas,
  • Y en cambio tuve algunas santamente serenas...
  • Amé, fui amado, el sol
  • acarició mi faz:
  • ¡Vida!; nada me debes, ¡Vida!:estamos en paz.

JUAN BURGHI (Uruguayo)

EL ZORZAL

(Del libro "Pájaros nuestros")

  • Con su pechera rosada
  • Y su levita marrón;
  • Con ese cuerpo robusto
  • y el aire de gran señor,
  • nadie lo imaginaría
  • tan delicado cantor.
  • Muere el sol, y junto al río,
  • Da sus silbos el zorzal:
  • La tarde que se marchaba
  • Se volvió para escuchar;
  • El agua que iba corriendo
  • Se detuvo hecha un cristal;
  • El aire quedó en suspenso;
  • La brisa, sin respirar;
  • Abrió una boca tamaña
  • La luna sobre el sauzal,
  • Y con lágrimas de estrellas
  • El cielo rompió a llorar...
  • Anochece... Junto al río
  • Sigue cantando el zorzal!

MIGUEL ANTONIO CARO (Colombiano)

PATRIA

  • ¡Patria! Te adoro en mi silencio mudo
  • Y temo pronunciar tu nombre santo;
  • Por ti he gozado y padecido tanto
  • Cuanto lengua mortal, decir no pudo.
  • No te pido el amparo de tu escudo,
  • Sino la dulce sombra de tu manto;
  • Quiero en tu seno derramar mi llanto,
  • Vivir, morir en ti, pobre y desnudo.
  • Ni poder, ni esplendor, ni lozanía
  • Son razones de amar. Otro es el lazo
  • Que nadie nunca desatar podría.
  • Amo yo por instinto tu regazo:
  • Madre eres tú de la familia mía...
  • ¡Patria! ¡De tus entrañas soy pedazo!

Poetas Españoles

EL CANTAR DEL MIO CID

Cantar de gesta

(Fragmento)

  • El ciego sol se estrella
  • En las duras aristas de las armas,
  • Llaga de luz los petos y espaldares
  • Y flamea en las puntas de las lanzas.
  • El ciego sol, la sed, la fatiga.
  • Por la terrible estepa castellana
  • Al destierro con doce de los suyos
  • -polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.
  • Cerrado está el mesón a piedra y lodo...
  • Nadie responde. Al pomo de la espada
  • Y al cuento de las picas, el postigo
  • Va a ceder... ¡Quema el sol, el aire abrasa!
  • A los terribles golpes.
  • De eco ronco, una voz pura, de plata
  • Y de cristal responde... Hay una niña
  • Muy débil y muy blanca
  • En el umbral. Es toda
  • Ojos azules y en los ojos lágrimas.
  • Oro pálido nimba
  • Su carita curiosa y asustada.
  • -"Buen Cid, pasad... El Rey nos dará muerte,
  • arruinará la casa,
  • y sembrará de sal el pobre campo
  • que mi padre trabaja...
  • Idos, El cielo os colme de venturas...
  • ¡En nuestro mal, oh Cid, no ganáis nada!"
  • Calla la niña y llora sin gemido...
  • Un sollozo infantil cruza la escuadra
  • De feroces guerreros,
  • Y una voz inflexible grita:"En marcha".
  • El ciego sol, la sed y la fatiga.
  • Por la terrible estepa castellana,
  • Al destierro, con doce de los suyos,
  • -polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.-

ROMANCERO VIEJO

Romances anónimos compuestos entre el siglo XIV y XV. Preceden a los romances semipopulares del siglo XVI.

ROMANCE DE LA PARTICIÓN DE LOS REINOS

  • Doliente se siente el Rey,
  • Ese buen Rey don Fernando;
  • Los pies tiene hacia oriente
  • Y la candela en la mano.
  • A su cabecera tiene
  • Arzobispos y prelados,
  • A su mano derecha tiene
  • A sus fijos todos cuatro...
  • Ellos estando en aquesto
  • Entra Urraca Fernando
  • Y vuelta hacia su padre
  • Desta manera ha fablado:
  • "Morir vos queredes, padre,
  • Sant Miguel vos haya el alma;
  • Mandastes las vuestras tierras
  • A quien bien se vos antojara:
  • A don Sancho a Castilla,
  • Castilla la bien nombrada,
  • A don Alfonso a León
  • Y a don García a Vizcaya.
  • A mí, porque soy mujer,
  • Dejáisme desheredada:
  • Irme he yo por esas tierras
  • Como una mujer errada,
  • Y éste mi cuerpo daría
  • A quien se me antojara,
  • A los moros por dineros,
  • A los cristianos de gracia:
  • De lo que ganar pudiere
  • Haré bien por vuestra alma".
  • "Calledes, hija, calledes,
  • no digades tal palabra
  • que mujer que tal decía
  • Merecía ser quemada.
  • Allá en Castilla La Vieja
  • Un rincón se me olvidaba,
  • Zamora había por nombre,
  • Zamora la bien cercada:
  • De una parte la cerca el Duero,
  • De otra, Peñatajada;
  • De la otra la Moreria:
  • ¡Una cosa muy preciada!
  • ¡Quien vos la tomares, hija,
  • la mi maldición le caiga"
  • Todos dicen:"amén, amén",
  • Sino don Diego, que calla.

Nota: Los romances son poemas épico-líricos, no extensos, con versos de arte menor y rima asonante. Según Menéndez y Pelayo sería una derivación del octonario latino (16 sílabas) que se dividieron en versos de 8 sílabas.

ROMANCE DE LA HIJA DEL REY DE FRANCIA

  • De Francia partió la niña,
  • De Francia la bien guarnida;
  • Íbase para París,
  • Do padre y madre tenía.
  • Errado lleva el camino,
  • Errada lleva la guía;
  • Arrimárase a un roble
  • Por esperar compañía.
  • Vio venir un caballero,
  • Que a París lleva la guía.
  • La niña desque lo vido
  • Desta suerte le decía.
  • -Si te place, caballero,
  • Llévesme en tu compañía.
  • -Pláceme-dijo-señora,
  • -pláceme-dijo-mi vida.
  • Apeóse del caballo
  • Por hacelle cortesía;
  • Puso la niña en las ancas
  • Y el subiérase en la silla.
  • En el medio del camino
  • De amores la requería.
  • La niña desque lo oyera
  • Díjole con osadía:
  • -Tate, tate, caballero,
  • no habáis tal villanía:
  • hija soy yo de una malato (leproso)
  • y de una malatía,
  • el hombre que a mí llegase
  • malato se tornaría.
  • El caballero con temor,
  • Palabra no respondía
  • A la entrada de París,
  • La niña se sonreía.
  • -¿De qué vos reís señora?
  • ¿De qué, vos reís, mi vida?
  • -Ríome del caballero
  • y de su gran cobardía,
  • ¡Tener la niña en el campo
  • y catarle cortesía!
  • Caballero con vergüenza
  • Estas palabras decía:
  • -Vuelta, vuelta, señora
  • que una cosa se me olvida
  • La niña como discreta,
  • Dijo -Yo no volvería,
  • Ni persona, aunque volviese,
  • En mi cuerpo tocaría:
  • Hija soy del Rey de Francia
  • Y de la reina Constantina,
  • El hombre que a mí llegase,
  • Muy caro le costaría.

GARCILAZO DE LA VEGA

SONETO XXV

  • ¡Oh hado ejecutivo en mis dolores,
  • Cómo sentí tus leyes rigurosas!
  • Cortaste el árbol con manos dañosas
  • Y esparciste por tierra frutas y flores.
  • En poco espacio yacen mis amores
  • Y toda las esperanza de mis cosas,
  • Tronadas en cenizas desdeñosas,
  • Y sordas a mis quejas y clamores.-
  • Las lágrimas que en esta sepultura
  • Se vierten hoy en día y se vertieron
  • Recibe, aunque sin fruto allá te sean,
  • Hasta que aquélla eterna noche oscura
  • Me cierre aquestos ojos que te vieron,
  • Dejándome con otros que te vean.-

Nota: Garcilazo, poeta renacentista, introdujo el endecasílabo italiano, el soneto, la canción, el terceto, la octava real y el verso suelto en la poesía castellana, con modalidades y técnicas propias del gran poeta Petrarca.


LOPE DE VEGA

EL CASTIGO SIN VENGANZA (Fragmento)

  • Es la comedia un espejo
  • En que el necio, el sabio, el viejo,
  • El mozo, el fuerte, el gallardo,
  • El rey, el gobernador,
  • La doncella, la casada,
  • Siendo al ejemplo escuchada
  • De la vida y del honor.
  • Retrata nuestras costumbres,
  • O livianas o severas,
  • Mezclando burlas y veras,
  • Donaires y pesadumbres

SONETO

  • Un soneto me manda hacer Violante.
  • Y en mi vida me he visto en tal aprieto:
  • Catorce versos dicen que es soneto:
  • Burla, burlando, van los tres delante.
  • Yo pensé que no hallara consonante
  • Y estoy a la mitad de otro cuarteto:
  • Mas si me veo en el primer terceto,
  • No hay cosa en los cuartetos que me espante.
  • Por el primer terceto voy entrando
  • Y aun parece que entré con pie derecho,
  • Pues fin con este verso le voy dando.
  • Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
  • Que estoy los trece versos acabando,
  • Contad si son catorce y está hecho.

Nota: Lope de Vega, prolífico autor teatral, declara su independencia estética y se inclina por lo popular, dejando de lado el teatro culto del Renacimiento. Es la época Barroca y el autor recomienda mezclar los elementos de la preceptiva clásica; así acomoda la forma métrica de los asuntos: décimas para las quejas, soneto para la espera; romance para el relato, terceto para doctrina y redondillas para el amor.

CALDERON DE LA BARCA

Fragmento de la Comedia "SABER DEL MAL Y DEL BIEN"

  • "....En el teatro del mundo
  • Todos son representantes.
  • Cuál: hace un Rey poderoso,
  • Cuál: un príncipe o un grande
  • A quien obedecen todos,
  • Y aquel punto, aquel instante
  • Que dura el papel, es dueño
  • de todas las voluntades.
  • Acabóse la comedia,
  • Y como el papel se acabe
  • La Muerte en el vestuario,
  • A todos los deja iguales"

LAS FLORES

  • Estas, que fueron pompa y alegría
  • Despertando al albor de la mañana,
  • A la tarde serán lástima vana,
  • Durmiendo en brazos de la noche fría.
  • Este matiz, que al cielo desafía,
  • Iris listado de oro, nieve y grana,
  • Será escarmiento de la vida humana:
  • Tanto se emprende en término de un día,
  • A florecer las rosas madrugaron,
  • Y para envejecerse florecieron;
  • Cuna y sepulcro en un botón hallaron.
  • Tales los hombres sus fortunas vieron:
  • En un día nacieron y expiraron,
  • Que, pasados los siglos, horas fueron.


Nota: Calderón fue poeta oficial en la corte de Felipe IV. A los 60 años se hizo sacerdote. Escribió 120 comedias, 80 autos sacramentales. Su estilo pertenece al arte culterano y conceptista.-

LUIS DE GONGORA Y ARGOTE

GOZAD DE LA HERMOSA JUVENTUD

  • Mientras por competir con tu cabello,
  • Oro bruñido al sol relumbra en vano,
  • Mientras con menosprecio en medio el llano
  • Mira tu blanca frente el lilio bello;
  • Mientras a cada labio, por cogello,
  • Siguen más ojos que al clavel temprano,
  • Y mientras triunfa con desdén lozano
  • Del luciente cristal tu gentil cuello,
  • Goza cuello, cabello, labio y frente,
  • Antes que lo que fue en tu edad dorada
  • Oro. Lilio. Clavel. Cristal luciente.
  • No solo en plata o viola trocada
  • Se vuelva, más tú y ello juntamente
  • En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Nota. Fue el más famoso cultor del culteranismo, a tal punto que se le llamó también Gongorismo. Consiste la rima extravagante, a la manera latina, de un modo artificioso pero de bella sonoridad. De sus detractores corre este ejemplo de culteranismo:

...en una de fregar cayó caldera (Transfiguración se llama esta figura)

de agua acabada de sacar del fuego...

NO ME MUEVE...

Este soneto ha sido atribuido a Santa Teresa. Después se lo calificó de anónimo; pero lo cierto es que se lo encontró manuscrito entre los papeles de San Francisco Javier, a quien actualmente también se le atribuye.

  • No me mueve, mi Dios, para quererte
  • El Cielo que me tienes prometido,
  • Ni me mueve el Infierno tan temido
  • Para dejar por eso de ofenderte.
  • ¡Tú me mueves, Señor! muéveme el verte
  • Clavado en una cruz y escarnecido;
  • Muéveme ver tu cuerpo tan herido;
  • Muéveme tus afrentas y tu muerte;
  • Muévame, al fin, tu amor, y en tal manera,
  • Que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,
  • Y aunque no hubiera infierno, te temiera.
  • No me tienes que dar porque te quiera,
  • Pues aunque lo que espero no esperara,
  • Lo mismo que te quiero te quisiera.

DON DIEGO DE CETINA

OJOS CLAROS... (madrigal)

  • Ojos claros, serenos,
  • Que de un dulce mirar sois alabados:
  • ¿Por qué si me miráis, miráis airados?
  • Si cuanto más piadosos
  • Más bellos parecéis a aquel que os mira
  • ¿Por qué, a mi solo, me miráis con ira?
  • ¡Oh. Tormentos rabiosos!
  • Ojos claros, serenos,
  • Ya que así me miráis, miradme al menos!

JUAN DE DIOS PESA

REIR LLORANDO

  • Viendo a Garrik, actor de la Inglaterra,
  • el pueblo al aplaudirlo le decía:
  • "Eres el más gracioso de la Tierra
  • Y el más feliz"... Y el cómico reía.
  • Víctimas del "spleen" los altos lores,
  • En sus noches más negras y pesadas,
  • iban a ver al Rey de los actores
  • y cambiaban su "spleen" en carcajadas.
  • Una vez ante un médico famoso,
  • Llegóse un hombre de mirar sombrío:
  • "Sufro le dijo, un mal tan espantoso
  • como esta palidez del rostro mío"
  • "Nada me causa encanto ni atractivo;
  • No me importan mi nombre ni mi suerte;
  • en un eterno "spleen" muriendo vivo
  • y es mi única pasión la de la muerte".
  • -Viajad y os distraeréis.-¡Tanto he viajado!
  • -Las lecturas buscad.-¡Tanto he leído!
  • -Que os ame una mujer.-¡Si soy amado!
  • -Un título adquirid.-Noble he nacido.-
  • -¿Pobre seréis quizás?-Tengo riquezas.
  • -¿De lisonjas gustáis? -¡Tantas escucho!
  • -¿Qué tenéis de familia?- ¡Mis tristezas!
  • -¿Vais a los cementerios? Mucho... mucho.
  • -¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
  • _Sí, mas no dejo que me impongan yugo;
  • yo les llamo a los muertos mis amigos
  • y les llamo a los vivos mis verdugos.
  • -Me deja, agrega el médico, perplejo
  • vuestro mal. Mas no debo acobardaros;
  • tomad hoy por receta este consejo:
  • sólo viendo a Garrik podéis curaros.
  • -¿A Garrik?-Sí, a Garrik... La más remisa
  • y austera sociedad le busca ansiosa,
  • todo aquel que lo ve, muere de risa,
  • tiene una gracia artística asombrosa.
  • -¿Y a mí... me hará reír? - Oh sí. Os lo juro.
  • Él, sí, nadie más que él- ¿Mas... que os inquieta?
  • -Así-dijo el enfermo-no me curo;
  • Yo soy Garrik... Cambiadme la receta .
  • ¡Cuántos hay que cansados de la vida.
  • Enfermos de pesar, muertos de tedio,
  • Hacen reír como el actor suicida,
  • Sin encontrar para su mal remedio.
  • ¡Oh, cuántas veces al reír se llora!
  • Nadie en lo alegre de la risa fíe,
  • Porque en los seres que el dolor devora,
  • El alma llora cuando el rostro ríe.
  • Si se muere la fe, si huye la calma,
  • Si solo abrojos nuestra planta pisa,
  • Lanza a la faz la tempestad del alma,
  • Un relámpago triste: la sonrisa.
  • El carnaval del Mundo engaña tanto,
  • Que las vidas son breves mascaradas,
  • Aquí aprendemos a reír con llanto
  • Y también a llorar a carcajadas.

JORGE MANRIQUE

COPLAS DE LA MUERTE DEL MAESTRE DE SANTIAGO: Don Rodrigo Manrique

(Fragmento)

  • Recuerde el alma dormida,
  • Avive el seso y despierte
  • Contemplando
  • Cómo se pasa la vida,
  • Cómo se viene la muerte
  • Tan callando;
  • Cuán presto se va el placer,
  • Cómo, después de acordado,
  • Da dolor,
  • Cómo a nuestro parecer
  • Cualquiera tiempo pasado
  • Fue mejor.
  • Pues si vemos lo presente
  • Cómo en un punto se es ido
  • Y acabado,
  • Si juzgamos sabiamente,
  • Daremos lo no venido
  • Por pasado.
  • No se engañe nadie, no,
  • pensando que ha de durar
  • lo que espera
  • más que duró lo que vio,
  • porque todo ha de pasar
  • por tal manera.
  • Nuestras vidas son los ríos
  • Que van a dar a la mar,
  • Que es el morir;
  • Allí van los señoríos
  • Derechos a se acabar
  • Y consumir;
  • Allí los ríos caudales,
  • Allí los otros, medianos
  • Y más chicos;
  • Allegados, son iguales
  • Los que viven por sus manos
  • Y los ricos.
  • ¿Qué se hizo el rey don Juan?
  • Los Infantes de Aragón
  • ¿Qué se hicieron?
  • ¿Qué fue de tanto galán,
  • qué fue de tanta invención
  • Cómo trujeron?
  • Las justas e los torneos,
  • Paramentos, bordaduras
  • E cimeras
  • ¿Fueron sino devaneos?
  • ¿Qué fueron sino verduras
  • De las eras?
  • ¿Qué se hicieron las damas,
  • sus tocados, sus vestidos,
  • sus olores?
  • ¿Qué se hicieron las llamas
  • de los fuegos encendidos
  • de amadores?
  • ¿Qué se hizo aquel trovar,
  • las músicas acordadas
  • que tañían?
  • ¿Qué se hizo aquel danzar,
  • aquellas ropas chapadas
  • que traían?

JOSE DE ESPRONCEDA

CANCIÓN DEL PIRATA

  • Con diez cañones por banda
  • Viento en popa, a toda vela,
  • No corta el mar, sino vuela,
  • Un velero bergantín:
  • Bajel pirata que llaman
  • Por su bravura el temido,
  • En todo mar conocido,
  • Del uno al otro confín.
  • La luna en el mar riela,
  • En la lona gime el viento,
  • Y alza en blando movimiento
  • Olas de plata y azul;
  • Y va el capitán pirata,
  • Cantando alegre en la popa
  • Asia a un lado, al otro Europa
  • Y allá a su frente Estambul:
  • Navega velero mío,
  • Sin temor;
  • Que ni enemigo navío
  • Ni tormenta, ni bonanza
  • Tu rumbo a torcer alcanza,
  • Ni a sujetar tu valor.
  • Veinte presas
  • Hemos hecho,
  • A despecho
  • Del inglés.
  • Y han rendido
  • Sus pendones
  • Cien naciones
  • A mis pies.
  • Que es mi barco mi tesoro;
  • Que es mi Dios la libertad;
  • Mi ley la fuerza y el viento;
  • Mi única patria la mar.
  • Allá muevan feroz guerra
  • Ciegos Reyes
  • Por un palmo más de tierra
  • Que yo tengo aquí por mío
  • Cuanto abarca el mar bravío,
  • A quien nadie impuso leyes.
  • Y no hay playa,
  • Sea cualquiera,
  • Ni bandera
  • De esplendor,
  • Que no sienta mi derecho,
  • Y dé pecho
  • A mi valor.
  • Que es mi barco mi tesoro...
  • A la voz de ¡barco viene!
  • Es de ver
  • Como vira y se previene
  • A todo trapo escapar;
  • Que yo soy el Rey del mar,
  • Y mi furia es de temer.
  • Y si caigo
  • ¿Qué es la vida?
  • Por perdida
  • Ya la dí,
  • Cuando el yugo del esclavo,
  • Como un bravo,
  • Sacudí...
  • Que es mi barco mi tesoro...
  • Son mi música mejor:
  • Aquilones;
  • El estrépito y temblor
  • De los cables sacudidos,
  • Del negro mar los bramidos
  • Y el rugir de mis cañones
  • Y del trueno
  • Al son violento
  • Y del viento
  • A reclamar,
  • Yo me duermo
  • Sosegado,
  • Arrullado
  • Por el mar..
  • Que es mi barco mi tesoro,
  • Que es mi Dios la Libertad,
  • Mi ley, la fuerza y el viento:
  • Mi única patria ¡La Mar!

CAMPOAMOR

TODO ESTA EN EL CORAZON

  • La reina que enloquecía
  • Por don Felipe el Hermoso,
  • La tumba al ver de su esposo,
  • "Todo esta allí" se decía.
  • Sus restos exhumó un día,
  • Mas nada allí vio; y así,
  • En vez del "todo está allí",
  • Desde tan triste ocasión,
  • Señalando el corazón
  • Decía "Todo está aquí"

FEDERICO GARCIA LORCA

EL CANTO DE LA MIEL

  • La miel es la palabra de Cristo,
  • El oro derretido de su amor,
  • El más allá del néctar,
  • La momia de la luz del paraíso.
  • La colmena es una estrella casta,
  • Pozo de ámbar que alimenta el ritmo
  • De las abejas. Seno de los campos
  • Tembloroso de aromas y zumbidos.
  • La miel es la epopeya del amor,
  • La materialidad de lo infinito,
  • Alma y sangre doliente de las flores
  • Condensada a través de otro espíritu.
  • (Así la miel del hombre es la poesía
  • que mana de su pecho dolorido,
  • de un panal con la cera del recuerdo,
  • formado por la abeja de lo íntimo)
  • La miel es la bucólica lejana
  • Del pastor, la dulzaina y el olivo,
  • Hermana de la leche y las bellotas,
  • Reinas supremas del dorado siglo.
  • La miel es como el sol de la mañana.
  • Tiene toda la gracia del estío
  • Y la frescura vieja del otoño:
  • Es la hoja marchita y es el trigo.
  • ¡Oh divino licor de la humildad,
  • sereno como un verso primitivo!
  • La armonía hecha carne tú eres,
  • El resumen genial de lo lírico.
  • En ti duerme la melancolía.
  • El secreto del beso y del grito.
  • Dulcísima. Dulce. Este es tu adjetivo.
  • Dulce como los vientres de las hembras,
  • Dulce como los ojos de los niños,
  • Dulce como las sombras de la noche.
  • Dulce como una Voz.
  • O como un lirio.
  • Para el que lleva la pena y la lira,
  • Eres sol que ilumina el camino.
  • Equivales a todas las bellezas,
  • Al color, a la luz, a los sonidos.
  • ¡Oh divino licor de la esperanza.
  • Donde la perfección del equilibrio
  • Llegan alma y materia en unidad
  • Como en la hostia, cuerpo y luz de Cristo.
  • Y el alma superior es de las flores.
  • ¡Oh licor que esas almas has unido!
  • El que te gusta no sabe que traga
  • Un resumen dorado de lirismo.

JUAN RAMON JIMÉNEZ

LA LLUVIA HA CESADO; HUELE...

  • La lluvia ha cesado; huele
  • A tierra mojada el aire;
  • La noche llena de azul
  • Todo lo gris de la tarde.
  • He salido a ver el cielo:
  • Las gotas de lluvia caen
  • De las ramas; y a lo lejos
  • Se anima el limpio paisaje.
  • Las estrellas se han dormido
  • En el fondo de los árboles.
  • Mañana veré mis flores
  • En la frescura del parque.

EL POETA A CABALLO

  • ¡Qué tranquilidad violeta
  • por el sendero de la tarde!
  • A caballo va el poeta...
  • ¡Qué tranquilidad violeta!
  • La dulce brisa del río,
  • Olorosa a junco y agua,
  • Le refresca el señorío...
  • La brisa leve del río...
  • A caballo va el poeta...
  • ¡Qué tranquilidad violeta!
  • Y el corazón se le pierde,
  • Doliente y embalsamado,
  • En la madreselva verde...
  • Y el corazón se le pierde...
  • A caballo va el poeta...
  • ¡Qué tranquilidad violeta!
  • Se está la orilla dorando...
  • El último pensamiento
  • Del sol la deja soñando...
  • Se está la orilla dorando...
  • ¡Qué tranquilidad violeta
  • por el sendero, a la tarde!
  • A caballo va el poeta...
  • ¡Qué tranquilidad violeta!

EDUARDO MARQUINA

LA BARCA

  • El mar es azul, las rocas enormes,
  • Las islas lejanas,
  • Y yo canto el elogio de mi barca.
  • Frente al mar azul, bajo el toldo blanco,
  • Tendido en la playa,
  • Busco la sombra amiga de mi barca.
  • Ni la inmensidad de los horizontes,
  • Ni las hondas aguas,
  • Temo sobre las fustas de mi barca.
  • En ella vacío todos mis deseos
  • Y mis esperanzas;
  • ¡Toda mi vida cabe es esta barca"
  • La madera tosca del robusto pino
  • Que cruje en su espalda,
  • Flotará eternamente sobre el agua.
  • Feliz yo que puedo, movedizas olas,
  • Irisadas algas,
  • Arrojarme a vosotras en mi barca.
  • A mis entusiasmos nada está vedado,
  • No me inquieta nada;
  • Todo lo puedo con mi pobre barca.
  • Cantidad enorme de movientes olas,
  • Multitud de playas,
  • ¡todas sois mías, dentro de mi barca!
  • Y diré a mis hijos: "La selva está verde,
  • procuraos tablas;
  • dad forma a vuestra vida en vuestra barca."
  • "Porque vuestro padre partirá una noche
  • con triste mirada,
  • Y oiréis el ruido de su vieja barca.
  • Y en el mar azul, bajo el sol caliente,
  • lejos de las playas,
  • bien acariciada de las buenas olas,
  • quieta para siempre quedará la barca"

VIENTO DE MONTAÑA

  • Viene de allá, de la montaña, al Norte;
  • De más allá de la montaña. Nadie
  • Lo ha visitado en su retiro augusto.
  • Viene lleno de gritos y canciones,
  • De clamor de campanas y torrentes,
  • De olor a pinos invisibles... viene
  • De tierra adentro. Recorrió poblados
  • Y florecidas huertas, y vertientes
  • Donde el ganado olfateaba, erecto.
  • Levanta las arenas y derriba
  • Montes de espuma en las hundidas playas:
  • El mar le abre camino: dividiéndose.
  • Pero la roca aislada entre las olas
  • Donde él se quiebra y que resiste inmóvil,
  • Queda nutrida de él, cuando se aleja,
  • Queda sonando a viento sin seguirle...
  • Quisiera ser como la roca fuerte
  • Para entregarme a la pasión del aire.

MARQUES DE SANTILLANA (Iñigo López de Mendoza)

SERRANILLAS

  • Moza tan fermosa
  • Non vi en la frontera
  • Como una vaquera
  • De la Finojosa
  • Faciendo la vía
  • Del Calatraveño
  • A Santa María,
  • vencido del sueño,
  • por tierra fragosa,
  • perdí la carrera,
  • do vi la vaquera
  • de la Finojosa
  • En un verde prado
  • De rosas e flores,
  • Guardando ganado,
  • Con otros pastores,
  • La vi tan graciosa,
  • Que apenas creyera
  • Que fuese vaquera
  • De la Finojosa.
  • Non creo las rosas
  • De la primavera
  • Sean tan fermosas,
  • Nin de tal manera,
  • Fablando sin glosa
  • Si antes supiera
  • De aquella vaquera
  • De la Finojosa.
  • Non tanto mirara
  • Su mucha beldad
  • Porque me dejara
  • en mi libertad.
  • Mas dije- "Donosa,
  • Por saber quien era,
  • Aquella vaquera
  • De la Finojosa..."
  • Bien como riendo,
  • Dijo-"Bien vengades,
  • Que ya bien entiendo
  • Lo que demandades:
  • Non es deseosa
  • De amar, nin lo espera,
  • Aquesa vaquera
  • De la Finojosa ".

GUSTAVO ADOLFO BECQUER

RIMAS

  • Porque son, niña, tus ojos
  • Verdes como el mar, te quejas,
  • Verdes los tienen las náyades,
  • Verdes los tuvo Minerva,
  • Y verdes son las pupilas
  • De las hurís del profeta.
  • El verde es gala y ornato
  • Del bosque en la Primavera;
  • Entre sus siete colores,
  • Brillante el iris lo ostenta;
  • Las esmeraldas son verdes,
  • Verde el color del que espera,
  • Y las ondas del Océano
  • Y el laurel de los poetas.
  • Es tu mejilla temprana
  • Rosa de escarcha cubierta
  • En que el carmín de los pétalos
  • Se ve al través de las perlas.
  • Y, sin embargo,
  • Se que te quejas
  • porque tus ojos
  • crees que la afean:
  • ¡pues no lo creas!
  • Que parecen tus pupilas,
  • Húmedas, verdes e inquietas,
  • Tempranas hojas de almendro,
  • Que al soplo de los aires tiemblan...
  • Es tu boca de rubíes
  • Purpúrea granda abierta,
  • Que en el estío convida,
  • A apagar su sed en ella.
  • Y sin embargo.
  • Se que te quejas.
  • Porque tus ojos
  • crees que la afean:
  • ¡pues no le creas!
  • Que parecen, si enojadas,
  • Tus pupilas centellean,
  • Las olas del mar que rompen
  • En las cantábricas peñas
  • Es tu frente que corona,
  • Crespón el oro en ancha trenza,
  • Nevada cumbre en que el día,
  • Su postrera luz refleja.
  • Y sin embargo,
  • Sé que te quejas
  • Porque tus ojos
  • crees que la afean:
  • ¡pues no lo creas!
  • Que entre las rubias pestañas
  • Junto a las sienes semejan
  • Broches de esmeralda y oro
  • Que un blanco armiño sujetan.
  • Porque son niñas tus ojos
  • Verdes como el mar te quejas;
  • Quizá si negros o azules
  • se tornasen: ¡lo sintieras!
  • Miguel de Unamuno

ELEGIA EN LA MUERTE DE UN PERRO

La quietud sujetó con recia mano
al pobre perro inquieto,
y para siempre
fiel se acostó en su madre
piadosa tierra.
Sus ojos mansos
no clavará en los míos
con la tristeza de faltarle el habla;
no lamerá mi mano
ni en mi regazo su cabeza fina
reposará.
Y ahora, ¿en qué sueñas?
¿dónde se fue tu espíritu sumiso?
¿no hay otro mundo
en que revivas tú, mi pobre bestia,
y encima de los cielos
te pasees brincando al lado mío?
¡El otro mundo!
¡Otro... otro y no éste!
Un mundo sin el perro,
sin las montañas blandas,
sin los serenos ríos
a que flanquean los serenos árboles,
sin pájaros ni flores,
sin perros, sin caballos,
sin bueyes que aran...
¡el otro mundo!
¡Mundo de los espíritus!
Pero allí ¿no tendremos
en torno de nuestra alma
las almas de las cosas de que vive,
el alma de los campos,
las almas de las rocas,
las almas de los árboles y ríos,
las de las bestias?
Allá, en el otro mundo,
tu alma, pobre perro,
¿no habrá de recostar en mi regazo
espiritual su espiritual cabeza?
La lenuga de tu alma, pobre amigo,
¿no lamerá la mano de mi alma?
¡El otro mundo!
¡Otro... otro y no éste!
¡Oh, ya no volverás, mi pobre perro,
a sumergir los ojos
en los ojos que fueron tu mandato;
ve, la tierra te arranca
de quien fue tu ideal, tu dios, tu gloria!
Pero él, tu triste amo,
¿te tendrá en la otra vida?
¡El otro mundo!...
¡El otro mundo es el del puro espíritu!
¡Del espíritu puro!
¡Oh, terrible pureza,
inanidad, vacío!
¿No volveré a encontrarte, manso amigo?
¿Serás allí un recuerdo,
recuerdo puro?
Y este recuerdo
¿no correrá a mis ojos?
¿No saltará, blandiendo en alegría
enhiesto el rabo?
¿No lamerá la mano de mi espíritu?
¿No mirará a mis ojos?
Ese recuerdo,
¿no serás tú, tú mismo,
dueño de ti, viviendo vida eterna?
Tus sueños, ¿qué se hicieron?
¿Qué la piedad con que leal seguiste
de mi voz el mandato?
Yo fui tu religión, yo fui tu gloria;
a Dios en mí soñaste;
mis ojos fueron para ti ventana
del otro mundo.
¿Si supieras, mi perro,
qué triste está tu dios, porque te has muerto?
¡También tu dios se morirá algún día!
Moriste con tus ojos
en mis ojos clavados,
tal vez buscando en éstos el misterio
que te envolvía.
Y tus pupilas tristes
a espiar avezadas mis deseos,
preguntar parecían:
¿Adónde vamos, mi amo?
¿Adónde vamos?
El vivir con el hombre, pobre bestia,
te ha dado acaso un anhelar oscuro
que el lobo no conoce;
¡tal vez cuando acostabas la cabeza
en mi regazo
vagamente soñabas en ser hombre
después de muerto!
¡Ser hombre, pobre bestia!
Mira, mi pobre amigo,
mi fiel creyente;
al ver morir tus ojos que me miran,
al ver cristalizarse tu mirada,
antes fluida,
yo también te pregunto: ¿adónde vamos?
¡Ser hombre, pobre perro!
Mira, tu hermano,
ese otro pobre perro,
junto a la tumba de su dios, tendido,
aullando a los cielos,
¡llama a la muerte!
Tú has muerto en mansedumbre,
tú con dulzura,
entregándote a mí en la suprema
sumisión de la vida;
pero él, el que gime
junto a la tumba de su dios, de su amo,
ni morir sabe.

Tú al morir presentías vagamente
vivir en mi memoria,
no morirte del todo,
pero tu pobre hermano
se ve ya muerto en vida,
se ve perdido
y aúlla al cielo suplicando muerte.

Descansa en paz, mi pobre compañero,
descansa en paz; más triste
la suerte de tu dios que no la tuya.
Los dioses lloran,
los dioses lloran cuando muere el perro
que les lamió las manos,
que les miró a los ojos,
y al mirarles así les preguntaba:
¿adónde vamos?

 

Poesía Infantil

C.O.S.

LOS DEDITOS

  • Yo tengo cuatro dedos derechitos,
  • Y uno solamente que se dobla muy bonito
  • En la esquina de la palma de mi mano.
  • No obstante todos juntos están plantados,
  • Y contentos cuando rezan como hermanos,
  • Se contemplan en el espejo de mi otra mano.

MARÍA ELENA WALSH

EL PAÑUELITO

  • El cocodrilo borda un pañuelito
  • De madera terciada, muy bonito.
  • Le borda primorosos ramilletes
  • Y también un montón de firuletes.
  • Ya no podrá llorar ni estar resfriado
  • Hasta que el pañuelito esté acabado.
  • Por eso borda y borda todo el día.
  • En el cine, en la escuela, en el tranvía.
  • Ya no le faltan.y está muy tranquilo,
  • Más que cien mil kilómetros de hilo.

LA VACA ESTUDIOSA

  • Había una vez una vaca
  • En la Quebrada de Humahuaca.
  • Como era muy vieja, muy vieja,
  • Estaba sorda de una oreja.
  • Y a pesar de que ya era abuela
  • Un día quiso ir a la escuela.
  • Se puso unos zapatos rojos,
  • Guantes de tul y un par de anteojos,
  • La vio la maestra asustada
  • Y le dijo: estás equivocada.
  • Y la vaca respondió:
  • ¿Por qué no puedo estudiar yo?
  • La vaca, vestida de blanco,
  • Se acomodó en el primer banco.
  • Los chicos le tiraban tiza
  • Y no podían más de risa.
  • La gente se fue muy curiosa
  • A ver la vaca estudiosa.
  • La gente llegaba en camiones,
  • En bicicletas y en aviones.
  • Y como el bochinche aumentaba
  • En la escuela nadie estudiaba
  • La vaca, de pie en un rincón,
  • Rumiaba sola la lección.
  • Un día toditos los chicos
  • Se convirtieron en borricos.
  • Y en es lugar de Humahuaca
  • La única sabia fue la vaca.

UNA PALOMITA

  • Una palomita
  • Que yo la crié,
  • Viéndose con alas
  • Volando se fue.
  • La dejé solita
  • Volví y no la hallé.
  • Como la quería
  • Tras ella volé.
  • Encontré un señor
  • Y le pregunté:
  • ¿A mi palomita
  • No la ha visto Ud.?
  • El señor me dijo:
  • -Escúchame bien,
  • que tu palomita
  • para allá se fue.
  • Yo le había hecho
  • Su jaula de oro.
  • La vez que la miro
  • Me da pena y lloro.

PALOMITA EN LA PLAYA

  • A la orilla del mar
  • Canta una paloma.
  • Dulcemente canta,
  • Tristemente llora,
  • Dulcemente canta
  • La blanca paloma:
  • Se van los pichones
  • Y la dejan sola...

COPLAS COMICAS

1.-

  • Todas las mañanitas
  • Del mes de enero
  • Me amanecen las uñas
  • Sobre los dedos.

2.-

  • A las orillas de un hombre.
  • Estaba sentado un río
  • Afilando su caballo
  • Y dando agua a su cuchillo.

3.-

  • Anoche se volvió loca
  • Mi hermanita Beatriz
  • Porque se encontró la boca
  • Debajo de la nariz

4.-

  • Del cielo bajó un pintor
  • Para pintar tu hermosura,
  • Y al ver bicho tan fiero
  • Se le cayó la pintura.

5.-

  • Un ciego le dijo a un mudo
  • -Mira esa araña que va-
  • Y un sordo le dijo al ciego:
  • -Oigo los pasos que da.-

6.-

  • Tienes el cabello negro
  • y muy negras las pestañas
  • y negras tienes las manos
  • porque nunca te las lavas.

7.-

  • Allá arriba no sé dónde,
  • En casa número tanto,
  • Se vende no sé qué cosa
  • Que vale yo no sé cuánto.

8.-

  • -Señora, dice mamita
  • que le dé los buenos días
  • y le mande la gallina
  • que le robó el otro día.

9.-

  • Llevan preso a un santiagueño
  • En el Paso de las Juntas
  • Porque había hallado un lazo
  • Con un caballo en la punta

10.-

  • Si en tu puerta se para
  • Un perro flaco,
  • Trátalo con cariño
  • Que es tu retrato

11.-

  • Vuela el chimango y el tero
  • Y también el picaflor,
  • Y si los pavos volaran,
  • También volarías vos.

12.-

  • Por el ojo de una aguja
  • Pasó un avestruz corriendo.
  • Si no me quieren creer
  • Un ciego lo estuvo viendo.

LAS CINCO VOCALES

  • En el mar y no me mojo,
  • En brasas y no me abraso,
  • En el aire y no me caigo.
  • Y me tienes entre tus brazos (la a)
  • En el medio del cielo estoy
  • Sin ser lucero ni estrella,
  • Sin ser sol ni luna bella:
  • ¿A ver si aciertas quien soy? (la e)
  • Soy un palito
  • Muy derechito
  • Y encima de la frente
  • Tengo un mosquito, (la i)
  • La última soy del cielo,
  • En Dios el tercer lugar.
  • Siempre me ves en navío
  • Y nunca estoy en el mar (la o)
  • El burro me lleva a cuestas
  • Metidita en un baúl
  • Yo no la tuve jamás
  • Y siempre la tienes tú (la u)

ADIVINANZAS

  • Tiene dientes y no come,
  • Tiene cabeza y no es hombre ( el ajo);
  • Quien será ese que camina
  • De mañana en cuatro pies,
  • Por la tarde sólo en dos
  • Y por la noche con tres (el hombre)
  • En alto vive
  • En alto mora
  • En alto teje
  • La tejedora (la araña)
  • ¿Cuál es de los animales
  • aquel que tiene en su nombre
  • todas las cinco vocales (El murciélago)
  • Cuando me siento me estiro;
  • Cuando me paro me encojo;
  • Entro al fuego y no me quemo
  • Entro al agua y no me mojo (La sombra)
  • ¿Quién es
  • El que bebe por los pies? (El árbol)
  • Salgo de la sala
  • Voy a la cocina,
  • Meneando la cola
  • Como la gallina (la escoba)
  • Dos hermanas muy unidas
  • Que caminan a un compás
  • Con las piernas por delante
  • Y los ojos para atrás (las tijeras)

LAS VÍBORAS

  • Si las víboras fueran elegantes,
  • Si usaran pantalón, galera, guantes
  • Y moñitos de raso.
  • Igual no habría caso:
  • Quedarían tan feas como antes.

LOS PINGÜINOS

  • Siempre de frac y con zapatos finos,
  • No parecen que fueran argentinos.
  • ¿Porqué, por qué será
  • que no usan chiripá,
  • ni poncho, ni alpargatas los pingüinos

MARÍA HORTENSIA LACAU

CANCIÓN DE LA BRUJITA Y LA ESCOBA.

  • La brujita
  • Salió sin permiso
  • A pasear en su escoba.
  • Voló por los aires,
  • Le sacó la lengua
  • A una torre grandota,
  • Le dio un gran pellizco
  • A la luna redonda
  • Y le dijo ¡Fea!
  • A la chimenea.
  • Se volvió a su casa,
  • Desmontó su escoba,
  • Y su mamá bruja,
  • Por desobediente,
  • Le pegó una soba.
  • La brujita llora
  • Ya hace media hora,
  • Y lloran la escoba
  • Y el escobillón,
  • Uno en el ropero,
  • La otra en el rincón.
  • Y todas las brujas
  • se ríen,
  • y hacen burbujas
  • de satisfacción.

AURORA R. De ARENA

A SAN MARTÍN

  • Digamos los argentinos
  • Con alegría sin fin:
  • ¡Con un viva te saludo,
  • Don José de San Martín!
  • Y que escuchen nuestro viva,
  • Como un hermoso cantar,
  • Montañas, aves y flores,
  • Nubes, viento, sol y mar.

SUBE, SUBE, BANDERITA

  • Sube, sube, banderita,
  • Sube, sube, sin cesar;
  • Dile a las nubes y al viento
  • Que escuchen este cantar.
  • Banderita celeste y blanca,
  • Banderita de este suelo,
  • Llevas en ti la belleza
  • Y el color del mismo cielo.
  • Así quiero verte siempre,
  • Banderita bicolor,
  • Tan hermosa como el Cielo,
  • Tan radiante como el Sol.

LA HIGIENE

(de Mariana)

  • Se baña la nutria,
  • Se baña el gorrión,
  • Yo también me baño,
  • Con agua y jabón.
  • Se lustra las patas
  • El gato amarillo,
  • Y yo, los zapatos,
  • Con trapo y cepillo.
  • El pato se limpia
  • Su pico sandía,
  • Yo, todos mis dientes,
  • Toditos los días.
  • Corre el arbolito
  • Al aire y al sol,
  • Muy lindo, muy fuerte,
  • Lo mismo que yo.

HAYDEE DE GUACCI

MI FAMILIA

  • Blanca es la barba
  • De mi abuelito,
  • Fuerte es el brazo
  • De mi papá,
  • Suave la cara
  • De mi hermanito
  • Y la sonrisa
  • De mi mamá.

SOBRE EL PUENTE DE AVIÑON

  • Sobre el puente de Aviñón
  • Todos bailan, todos bailan.
  • Sobre el puente de Aviñón
  • Todos bailan y yo también.
  • Hacen así, así las lavanderas,
  • Hacen así, así me gusta a mí.
  • Sobre el puente de Aviñón
  • Todos bailan, todos bailan;
  • Sobre el puente de Aviñón
  • Todos bailan y yo también.
  • Hacen así, así las costureras.
  • Hacen así, así me gusta a mí.
  • Sobre el puente de Aviñón
  • Todos bailan, todos bailan.
  • Sobre el puente de Aviñón
  • Todos bailan y yo también.
  • Hacen así, así los soldaditos.
  • Hacen así, así me gusta a mí.

JAIRO DE OJEDA

EL CIEMPIÉS

  • El ciempiés se fue a pasear
  • Con sus botas de charol,
  • Y en el camino perdió
  • Cinco pares de un tirón.
  • Como no sabía contar,
  • No se quiso regresar.
  • Al cruzar por una esquina
  • Perdió las que estaban flojas,
  • Eran otras cinco botas
  • Que se quedaron atrás.
  • Como no sabía contar
  • No se quiso regresar.
  • Al pasar el río Sinú
  • Se le ahogaron otras diez,
  • Se las pusieron los peces
  • Y nadaron al revés.
  • Como no sabía contar
  • No se quiso regresar.
  • Al cruzar el gran desierto
  • Se le rompieron cuarenta.
  • Por contarles esta desgracia
  • Se me ha perdido la cuenta.
  • Como no sabía contar
  • No se quiso regresar.
  • Si me dicen cuantas quedan
  • Volveremos a empezar.
  • Si me dicen cuantas quedan
  • Es porque saben contar.

LA FAROLERA

  • La farolera tropezó
  • Y en la calle se cayó.
  • Ya al pasar por un cuartel
  • Se enamoró de un coronel.
  • Abran la barrera
  • Para que pase la farolera
  • Por la puerta del Sol.
  • Pongo la escalera
  • Y enciendo el farol.

PIPO PESCADOR

EL CABILDO

  • Si la plaza fuera un mar,
  • El Cabildo sería un faro,
  • Con su torre iluminada
  • Brindando puerto y amparo.
  • Su reloj es una luna.
  • Más bien una luna llena
  • Que vigila la ciudad
  • Antigua, blanca y serena.
  • El cabildo es como un pájaro
  • Que está queriendo volar,
  • Con sus alas de seis arcos
  • Abiertas de par en par.
  • Es un libro de ladrillos
  • Con tapa roja de tejas.
  • Cuenta historias a los niños
  • Heroicas, nobles y viejas.

EL CRUCE DE LOS ANDES

  • Piedra sobre piedra y piedra,
  • Al final la nieve blanca.
  • El cielo celeste helado.
  • El reino de la montaña.
  • El viento cierra los ojos
  • Y hace la pisada incierta,
  • Son los precipicios hondos,
  • Bocas voraces que esperan.
  • Por un camino muy alto
  • Sanmartín marcha a la guerra.
  • De arriba lo mira el cóndor,
  • Y desde abajo, la tierra.
  • Los valientes que lo siguen,
  • Tiene corazón de acero;
  • Han desafiado a la muerte,
  • El hambre, el frío y el miedo.
  • Piedra sobre piedra y piedra:
  • El ejército al marchar
  • Levanta brisas de escarcha,
  • ¡Tormentas de libertad!

LA INVESTIGACIÓN

  • Por mucho que se lo busca,
  • El alfajor no se encuentra.
  • Pensamos que lo ha comido
  • Alguien en forma secreta.
  • Sospechosas somos todas.
  • El alfajor no camina:
  • Carmen, Antonia, Milagros,
  • Olga, Pepa y Felisa:
  • Mirando la mesa, tristes,
  • Intrigadas, calculamos:
  • Olga estuvo junto a Pepa
  • En el balcón dibujando;
  • Las demás fuimos en grupo
  • A comprar fruta al mercado.
  • La investigación no avanza,
  • Felisa esta lloriqueando.
  • Antonia dice que algo así
  • Jamás le había pasado.
  • (Olga olvidó que Pepita,
  • Rápidamente fue al baño)

Fábulas

TOMÁS DE IRIARTE

Poeta español del Neoclasicismo. Nació en 1751 y murió en 1791. Atacó en sus fábulas el abuso de arcaísmos, la falta de reglas, el exceso de galicismos, etc.

LA AVUTARDA

  • De sus hijos la torpe avutarda
  • El pesado volar conocía;
  • deseando sacar una cría,
  • más ligera, aunque fuese bastarda.
  • A este fin muchos huevos robados:
  • De alcotán, de jilguero y paloma,
  • De perdiz y de tórtola toma,
  • En su nido los guarda mezclados.
  • Largo tiempo se estuvo sobre ellos,
  • Y aunque hueros salieron bastantes,
  • Produjeron por fin, los restantes,
  • Varias castas de pájaros bellos.
  • La avutarda mil aves convida
  • Por lucirse con cría tan nueva;
  • Sus polluelos cada ave se lleva,
  • Y hete aquí la avutarda lucida.
  • Los que andáis empollando de otros,
  • Sacad, pues, a volar vuestra cría:
  • Ya dirá cada autor: "esta es mía";
  • Y veremos que os queda a vosotros.

LOS DOS LOROS Y LA COTORRA

  • De Santo Domingo trajo
  • Dos loros una señora.
  • La isla en parte es francesa,
  • Y la otra parte española.
  • Así, cada animalito,
  • Hablaba distinto idioma.
  • Pusiéronlos al balcón,
  • Y aquello era Babilonia;
  • De francés y castellano
  • Hicieron tal pepitoria,
  • Que al cabo ya no sabían
  • Hablar ni una lengua ni otra.
  • El francés del español
  • Tomó voces, aunque pocas;
  • El español al francés
  • Casi se las tomó todas.
  • Manda el ama separarles;
  • Y el francés luego reforma
  • Las palabras que aprendió
  • De lengua que no es de moda.
  • El español al contrario,
  • No olvida la jerigonza,
  • Y aun discurre que con ella
  • Ilustra su lengua propia.
  • Llegó a pedir en francés
  • Los garbanzos de la olla,
  • Y desde el balcón de enfrente
  • Una erudita Cotorra
  • La carcajada soltó,
  • Haciendo del loro mofa.
  • Él respondió solamente,
  • Como por tacha afrentosa:
  • "vos no sois una purista",
  • Y ella dijo: "a mucha honra"
  • ¡Vaya que los loros son
  • lo mismo que las personas!

CAMPOAMOR

LA CARAMBOLA

  • Pasaba por el pueblo un maragato,
  • Llevando sobre un mulo atado un gato,
  • Al que un chico, mostrando disimulo,
  • Asió la cola por detrás del mulo.
  • Herido el gato, al parecer sensible,
  • Pególe al macho un arañazo horrible,
  • Y herido, entonces, el sensible macho,
  • Pegó una coz y derribó al muchacho.
  • Es el mundo, a mi ver, una cadena,
  • Do rodando la bola,
  • El mal que hacemos en cabeza ajena,
  • Refluye en nuestro mal por carambola.

FÉLIX MARÍA SAMANIEGO

Español, nació el mismo año que Iriarte, 1745, y murió en 1801. Amigo de éste, bien pronto el mismo género literario los convirtió en enemigos. Con sus fábulas atacaba el orgullo, la ambición, la hipocresía, la maldad, la pereza, etc.

EL LADRON Y LA CIGÜEÑA

  • Un labrador miraba
  • Con duelo su sembrado,
  • Porque gansos y grullas
  • De su trigo solían hacer pasto.
  • Armó sin más tardanza
  • Diestramente sus lazos,
  • Y cayeron en ellos
  • La cigüeña, las grullas y los gansos.
  • -Señor rústico- dijo
  • la cigüeña temblando-
  • quíteme las prisiones,
  • Pues no merezco pena de culpados.
  • La Diosa Ceres sabe
  • Que, lejos de hacer daño,
  • Limpio de sabandijas.
  • De culebras y víboras los campos-
  • -Nada me satisface,
  • - respondió el hombre airado-
  • te hallé entre delincuentes;
  • con ellos morirás entre mis manos
  • La inocente cigüeña
  • Tuvo el fin desgraciado
  • Que pueden prometerse
  • Los buenos que se juntan con los malos.

LA ZORRA Y EL BUSTO

  • Dijo la Zorra al Busto,
  • Después de olerlo:
  • -¡Tu cabeza es hermosa,
  • Pero sin seso!
  • Como éste hay muchos,
  • Que aunque parecen hombres,
  • Solo son bustos

LA LECHERA

  • Llevaba en la cabeza
  • Una lechera el cántaro al mercado,
  • Con aquella presteza,
  • Aquel aire sencillo, aquel agrado,
  • Que va diciendo a todo el que lo advierte:
  • ¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!
  • Porque no apetecía
  • Más compañía que su pensamiento,
  • Que alegre le ofrecía
  • Inocentes ideas de contento.
  • Marchaba sola la feliz lechera,
  • Y decía entre sí de esta manera:
  • Esta lecha vendida,
  • En limpio me dará tanto dinero,
  • Y con esta partida
  • Una canasto de huevos comprar quiero,
  • Para sacar cien pollos, que al estío
  • Me rodeen cantando pío... pío,
  • Del importe logrado
  • De tanto pollo, mercaré un cochino;
  • Con bellotas, salvado,
  • Berza, castaña, engordará sin tino:
  • ¡Tanto! que puede ser que yo consiga
  • Ver como se le arrastra la barriga.
  • Llevarlo al mercado,
  • Sacaré de él sin duda buen dinero:
  • Compraré de contado
  • Una robusta vaca y un ternero
  • Que salte y corra toda la campaña,
  • Hasta el monte cercano a la cabaña"
  • Con este pensamiento
  • Enajenada, brinca de manera,
  • Que a su salto violento
  • El cántaro cayó ¡Pobre lechera!
  • ¡Qué compasión! Adiós leche, dinero,
  • Huevos, pollos, lechón, vaca, ternero.
  • ¡Oh loca fantasía
  • Que palacios fabricas en el viento!
  • Modera tu alegría;
  • No sea que saltando de contento,
  • Al contemplar dichosa tu mudanza,
  • Quiebre su cantarillo la esperanza.
  • No seas ambiciosa
  • De mejor o más próspera fortuna;
  • Que vivirás ansiosa
  • Sin que pueda saciarte cosa alguna.
  • No anheles impaciente el bien futuro;
  • Mira que ni el presente está seguro.

RUBEN DARIO

EL ZORZAL

  • Ve un zorzal a un pavo real
  • Que se espanta y galardea;
  • Le mira la pata fea
  • Y exclama: ¡Horrible animal!,
  • Sin ver la pluma oriental
  • El pájaro papanata.
  • Gente que llaman sensata,
  • Son otros tantos zorzales,
  • que si encuentran pavos reales
  • sólo le miran las patas.

JOSE MARIA GABRIEL Y GALAN

DOS NIDOS

  • Enfrente de mi casa yace en ruinas
  • Un viejo torreón de cuatro esquinas,
  • Y en ese viejo torreón derruido
  • Tiene asentado una cigüeña el nido.
  • ¡Y parece mentira, pero enseña,
  • Muchas cosas un nido de cigüeña!
  • Por el borde del nido de mi cuento,
  • Donde reina una paz que es un portento,
  • asoman el pescuezo, noche y día,
  • Los zancudos cigüeños de la cría.
  • Cuando los deja la cigüeña madre,
  • Les trae alimentos el cigueño padre,
  • Y cuando con su presa ella regresa,
  • Vuelve el padre a buscarles otra presa;
  • Y de este modo la zancuda cría
  • En banquete perenne pasa el día.
  • Estaba yo una tarde distraído
  • Desde mi casa contemplando el nido.
  • Cuando del campo regresó cargada
  • La solícita madre apresurada.
  • Presentó con orgullo ante su cría
  • Una culebra muerta que traía,
  • Y mientras sus hijuelos la trinchaban,
  • Y defendiendo la ración luchaban,
  • Reventaba la madre de contenta
  • Mirándolos comer... ¡Y estaba hambrienta!
  • ¡Y como demostraba su alegría
  • Viendo el festín de su zancuda cría!
  • ¡Qué graznidos, que dulces aletazos
  • y qué cariñosos picotazos
  • les daba a aquellos hijos comilones
  • Que estaban devorando sus raciones!
  • Al ver, desde mi casa, aquella escena,
  • Llena de amor y de ternura llena,
  • Bendije el nido aquél y ¡lo confieso!
  • Estuve a punto de tirarle un beso.
  • Ahogué mi beso, pero tristemente
  • Me dije por lo bajo de repente:
  • ¡Quizá haya en el mundo quien querría
  • Convertirse en cigueño de la cría!
  • Cerca del viejo torreón derruido
  • En donde está de la cigüeña el nido,
  • Hay otro nido; pero nido humano,
  • Que habita la familia de un cristiano.-
  • El mismo día y a la misma hora
  • En que la escena aquella encantadora
  • Del nido de la torre yo admiraba
  • Y un beso con los ojos le enviaba,
  • Del otro nido humano un rapazuelo
  • Salía llorando sin consuelo.
  • Una mujer de innoble catadura
  • Salió tras la harapienta criatura,
  • Cruzóle el rostro, le empujó hacia fuera,
  • Metióse en la casa y lo dejó en la acera.
  • -¿Porqué te echan de casa rapazuelo?
  • -le dije al verlo-y contestó el chicuelo:
  • Porque a pedir limosna había salido
  • Y un poco pan na más hoy he traído,
  • Y dinero me dice que la traiga
  • Y que vaya a buscarlo donde lo haiga.
  • Alcé los ojos, sin querer, al nido
  • Del solitario torreón derruido,
  • Y dije contemplando aquella escena
  • Y aquella madre cuidadosa y buena:
  • -¿Si este niño pensara? ¿No querría
  • Convertirse en cigueño de la cría?